contra la noche más siniestra.
Traen sus cantos de sireno,

de otra tierra muy muy lejana,
de otros pisos más abstractos,
porvenires de incierto desrencor enraizados en cenizas
de algún cigarro que se abandona en una noche dulce,
de palabras sin amor, de calor ausente y amarga ternura,
me envuelven como carro sin su res ante la pendiente
buscando sin encontrar el abrazo de la madre que no tuvo