jueves, 3 de julio de 2014

Zona 0

Fuegos acondicionados, sedados, vencidos, vendados,
los ojos rasgados, felinos, de ultramar acorazados,
las manos... vencidas obrando milagros
en las mías se han afincado cediendo el tiempo al tiempo,

desvainando la miga y deshojando pétalos caídos;
ya sólo aspiro a mirarte a los ojos, y que me veas
así  sin espejos, sin la mirada falsa de un sueño impostor

y sin lo sucio que hay en la mirada del alevoso.

Quisiera ahora desgranarte por antojo, 
y a ti removerte, acicalarte los ojos
para que así veas tu sueño.

martes, 17 de junio de 2014

Arrullos de Cuna

Imaginar que he vivido
un sueño
que de vívido exaspera
desespera...
Pendiendo borrego de un rastrillo
macerándose de polvo y simiente,
vacilando, dejándose alcanzar;
perdiendo el rastro que antojé
a pie de página, río al que volver.
Tras aviesas vueltas del camino,
aflojando la espera,
nudo de enredadera
haciendo y deshaciendo…

Este frío estrío
en surcos de tu piel arrodillada
no de frente;
junto a un altar de flores marchitándose
reflejo velado de uno mismo.
¡Por qué buscas tal camino,
el del añojo extraviado
formulando un viento perdido?

Lóbrego embrollo, que no enigma,
que sí mangante sin guantes
cavilando robos sin sentido;
de la luz que desprende mi noche
sombreado hueco para holgar.
Vida de sueños, vida sin sueño,
la vida es sueño vívido, dentelleado,
glosa centelleando.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Sugerencias

Claridad; y al día tropezar,
perla en tu vientre
en tus rincones desmedidos;
pureza de extrañeza tibia,
no roída, no adulterada,
ni vencida por humos ingratos
descansa como hojarasca en otoño
desparramando bellezas,
ahogando el hálito en la espera,
adormeciendo los dolores de la noche
en su noche espesa.

Cobijados tesoros tras la piel
iluminan como lucero en la noche
cerrada de una noche de mayo
ígnea umbría.

lunes, 28 de abril de 2014

Colgado

Baldío olvidado,
isla postiza que inventando
que soliendo de dudas...
coceando rapapolvos
en suelos arenisca de viento,
arañando la nuca de un tiempo
que no da la espalda;
sólo tiempo ha pasado.

Vacuo, insaboro, triste,
porque eres triste,
y de tu cornisa de ala ancha
oscilan suspendidos tres cuerpos.
Y en tus ojos se acumula un rumor
de aguas estancadas,
corruptas,
complacidas de un algo que desinfla.

viernes, 28 de febrero de 2014

Ígneos

Inerte materia sólo,
carne pudriéndose
contra piel corrompida;
corrompiéndose sudor
desvaído de vida,
desabrido recuerdo...
papel de lija
rasguñandome por dentro,
dejando dentadas fauces
de comer cabezas,
de remover recuerdos
y romper heridas
romperse la noche en mil...

Este quebror, viña sin ti,
las riendas de un sueño acongojado,
pasmosos tientos de engañar al ánima
desanimada, parte y forma del engaño,
forma parte de un peldaño
de escalado porte de camisa.

Abrirse en canal sólo para gusto ajeno, dejarse vísceras fuera en el intento de recomponer, de deshacer el daño, pero ese no se arregla con agujas e hilo, con camisa de fuerza puede ser, porque de estas no se sale ileso. Como condenado a muerte, cuchilla en cuello, vientres hinchados de puro infecto, pestañas postizas y seco de mirada seca.

Aguanta un poco que verás decaer, vas a ver cómo derrumbo lo poco que queda, los resquicios de un dolor primerizo para el que no hay defensas, sin muros de contención todo brota, la hiel se derrama en mis labios que beben con ansias de cuando niño, de cuando nada más fue conocido, de cuando el mundo eran dioses y reliquias. Vuelta al dolor primigenio, a la soledad de uno mismo cuando no ha sido aprendido al amor, a la tristeza del dolor ajeno, a la ventisca de las alegrías que compartidas se amplifican como los miedos en soledad, creciéndose por las paredes como enredaderas tras la lluvia, lluvia de soledades, de corazones desgarrados del pecho, descarnizados, recolocados, desconstruidos, reatados a la vida y moviéndose al compás de un dolor que no es más barco de pasar la tempestad, tripulación perdida, ni timón, ni timonel, ni cañones por banda ni bandera pirata. Sólo un músculo ........., duro invierno sin pesadillas de no dormir.

jueves, 22 de agosto de 2013

¿Cuándo Subía la Marea?

Resonar no lejano de iglesia
en casa,
aproximación a uno;
A ver qué aguantó esta mano,
desvistiendo pequeña conmoción
y sin arrepentimiento querer olvidar...
Sonrisa,
Te doy y a la vez usurpo
Ojos que observan
Te quito más
Palmadita en la espalda
En esa que se va rompiendo…




Queda sólo esperar, a veces a ver qué pasa con ese lado oscuro que florece pero en el tiesto equivocado, en la rama quebrada, inerme y exhausta ha crecido el fruto de la discordia como ajusticiado suspendido sin el “honor” del clamor de un público.
Construcción a la deriva.
Y me acuerdo de todo, de lo bueno y de lo no tan bueno. Hay muchos grandes momentos, muchos detalles, muchas miradas, parques, noches, coches, llaves… Son certezas, seguridades de lo que fue chocando brutalmente contra el vacío de lo incierto.

jueves, 4 de julio de 2013

Al fondo a la derecha

Curiosos ajusticiados sin cadenas, piel de avezadas manos,
quejidos de animal magullado.
Inalienable el paso, la vida y una vaga creencia en el más allá.
en un no existir los días contados, contantes, sonantes de mal agüero
letanía ora pro nobis por sustentoqué fieles son los que aceptan fierezas por alivio
o se abstraen un rato en su vanidad, ocaso en tal idilio…


pies santos, delicada envoltura, dulce arraigo y otra rosa más de esas con espinas que hieren sin entender todavía que ha pasado,

sin alcanzar cómo alcanzo de esta manera brutal a veces
sin pretensiones ya sortear con creces
las peripecias del vacío en que te ciernes, vacío,
arena como de incendio entre aullidos;
luces fuera, que está a punto de acabarse lo que era,
y a baldear de restos, y a dirimir propio y extraño
en el escalón triunfal de una escalera.
Callar, o hablar de más

sábado, 9 de marzo de 2013

Érase una Vez


Errante como un delito sin condena
de un limbo a otro, como árida tierra coronada de espinas,
o germen de sospecha rasgando el tiempo.
Y me sigo dando cuenta de casi todo.
Siento ese sol de invierno derretir la escarcha que se acumula por los rincones;
con cada cristal efímero una laceración
que es pregunta y solución
es en la negación congruente delirio.
¿Aduana quebrada? Aún espero que no.

Tienen los días de hastío un algo peculiar
cebados de irónico desaire, pierden peso;
álgido, tal es el viento desconocido,
o desacostumbrado.
Cuarteada piel de un abismo venidero,
pleno edulcorado imaginario de unos brazos
¿o eran abrazos?
Deleitosas tardes de imperfección premeditada
bagatelas que no arreglan…
Un guiño caldeando la voluntad, en un instante;
Puede que en otra vida aquello fuera más que el preludio
de algo importante,
digno de ser contado;
algunas conjunciones cósmicas son más bellas que otras.


Un fulgor que en un instante
la verdad desmortajada revela
encuerada piel de luna
intrincada intriga que es la entrega.

Cabrearse o crecerse
mar de tormenta, tan bello
que no puedo dejar de mirarlo, ahora
no puedo dejar de perderlo.

Gran momento en que el día agonizante
crepita ajeno al ineludible pasar del tiempo;
en la sazón siento y reinvento
cándido bosquejo de la dicha.

Fatalidad e ingenio, otra extraña pareja con la que hay que convivir.

jueves, 10 de enero de 2013

Lo mejor de mí

Dejarse encauzar a ojos cerrados de una mano que no estire,
que no duela y que no vaya a marcharse,
al que no anhele afufar soñando despierta;
eso estaría bien...

No sé si si merece la reputación de coraje
cuando la disyuntiva goza de una sola alternativa;
así sea, que por una vez que no sea nocivo,
ni mal visto, ni un error ser impaciente.
Valerme de mi armero de antiguallas,
traficar sin reparos y alta presunción,
por una vez;

ver pasar oleada de rayas de carretera
sabiéndolas desfilar tan jactanciosas
como si se percatasen de su inimitabilidad…
Una y otra, otra más como las ya jugadas
las puedo ver allí delante, rancias antes de llegar.

Advirtiendo la eventualidad de otro rito
desclavar la provisional hilada del seno del error,
condescender solaz futilidad imperecedera...
Eso sí que estaría bien.



miércoles, 14 de noviembre de 2012

Cómo colocar la pieza

Ni la distancia física es distancia entre las personas, ni esto es cierto para con todo el que nos rodea. Y es curioso ver cómo ésta afecta de distinta manera a cada lazo que nos hemos molestado en ir cultivando con mayor o menor éxito respecto a las expectativas previas. Y lo es aun más cuando todo progresa como si de una escalera se tratara. Con cada escalón descubrir cómo ha afectado el tiempo y la distancia a ambas partes. Vuelves convencido de que eres el mismo que se fue, aunque fuera hace una semana; pero no lo eres tú ni lo son los demás, lo cual en mí genera cierto desconcierto que aun momentáneo requiere de ciertas dotes de reacomodación para asimilar la nueva situación. Me pregunto hasta qué punto este cambio de ubicación provoca cierta distancia y/u olvido conmigo misma. El vivir alejada de lo que me ha hecho ser como soy y de la vida que solía tener, las personas a las que solía amar o trataba de evitar… Bien es sabido que el tiempo no perdona; la distancia tampoco lo hace, no.

Todo esto que me ha hecho sentir una cierta sensación de extrañeza con las personas y las situaciones; que en el fondo lo que presenta es la oportunidad de una vista general de tu vida así en panorámica y con un alejamiento que a la postre resulta beneficioso para la evaluación de la vista. Supongo que de ahí la extrañeza. Darse cuenta de lo que en realidad había frente a nosotros y que nos gustaba intentar ver de una manera menos dañina para nuestro ego, deformando lo indeformable, superpoder muy extendido en las cabezas humanas.

Me quedo con la tranquilidad de haber intentado algunas cosas a pesar de que todo apuntaba a que no iba a salir bien, porque yo soy así; si no lo hubiera intentado sería otra cosa distinta de mí. Pero también veo cosas que no me han convencido, que podía haber hecho mejor y no hice, o que simplemente no hablaban de lo que yo era sino de las circunstancias de un momento puntual de mi vida. No es un modo de excusar mis comportamientos, sólo mi punto de vista con el cual se puede coincidir o no. Lo que sí tengo claro es que encontré alguna barrera infranqueable a mi paso.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

No pero sí; sí, pero no

A veces, las cosas son lo que parecen y como parecen. Ahí está la ilusión de cuando uno se ilusiona, creando la otra ilusión: esa que no se ajusta a lo que en realidad existe, y a lo que en realidad falta. Podemos en ocasiones llegar a darnos cuenta de todo; vemos aquello que sabemos con certeza que no se ha dado: esa falta de entusiasmo ya desde el comienzo, el no afán de verse, la incomunicación…

Poco a poco va llegando la falta de aliciente para continuar una historia que si fuera un poco menos nunca hubiera llegado a darse. Y como siempre ahí están las dos posibilidades para actuar. Una es la fácil pero no por ello buena, de continuar a ver qué pasa, de dejarse llevar por el espejismo y con los distractores de la travesía mantener la mente ocupada, aletargada más bien. La otra, a mi
entender, es la responsable: plantarse un día frente al espejo y mirarse con la mente bien abierta; ¿qué es lo que quiero, es esto que ahora ha llegado, podrían ser todos los detalles que he ido viendo simples curiosidades de la relación que la hacen algo particular, o es lo que me temo y esto empieza a hacer más ruidos extraños que el motor de mi coche a poco de tenerle que pasar la ITV? Si el resultado es que no pasa la inspección apropiadamente es que esa relación queda definitivamente relegada al arrastre.

Obcecarse en mantener algo inerte con vida viene siendo del todo catastrófico a nivel personal. La cuestión es cuánto tiempo tardamos en asumir que está ahí, que no es bonito, que tampoco es normal, y que eres tú y nadie más la que tiene que reconducir la situación hacia un puerto más próspero.

Al borde del mismo error es importante saber retroceder, y desandar los propios pasos, y ceder. Porque a veces aprender y desaprender es un doloroso camino paralelo en el que el disgusto del fracaso y las alegrías de un exitoso cambio de perspectiva corren parejos. Y de nuevo a la calle, a darlo todo y a intentarse dar del todo, que no viene siendo lo mismo. Cruzarse con todos esos gestos que cuestan a veces tanto de descifrar como lengua desconocida que todo lo muestra y oculta a un mismo tiempo.

Y darme cuenta de que una vez más estaba atrapada en esa trampa para torpes y mirar esos dos huecos bien profundos y asentados que son los de meter mis patitas dentro, una vez, y otra...


sábado, 4 de agosto de 2012

Plaga de Zombies

Intercambiando impresiones por esa calle, que es camino de todas direcciones, con el lado ese que nunca se ve de la luna y esperando una respuesta, eludiendo ese retazo de pensamiento que te intenta desesperar; ese puede ser un buen pasatiempo porque hay vivencias que no podrían considerarse desacertadas en ningún caso. Inclusive pasas de nuevo por ese rincón que todavía cree que sabe algo, que todavía piensa que existen los cuentos que ha leído y reitera su paso a zancada larga sabiendo que está ahí o debiera estar la solución a tal enigma, que es llegar a otro destino a partir de un mismo camino. Puede que no sea éste el que cambie sino que la que cambias eres tú, tú y tus circunstancias, tú y con quién decides compartir tiempo y espacio, tú y quién decide compartir o no tiempo y espacio contigo, el atrezo, más o menos apropiado a las circunstancias, y ante todo la experiencia pasada de todas las veces que has decidido emprender el paso. Y el paseo que no es sólo de ese de disfrutar el paisaje, los olores y sonidos, sino que es también un paseo por la memoria en la que algunas cosas te sorprenderán por inauditas y otras serán ya perro viejo.


Tanto para lo bueno como para lo no tan bueno, todo cae por su propio peso. Y no hay más que dos opciones, con lo que la decisión a simple vista parecería sencilla, que son aceptarlo y obrar en consecuencia u obcecarse en imposibilidades que en el fondo sabes que lo son; y todo para llegar finalmente al mismo destino que era el que ya se dejaba entrever desde el comienzo. La intuición es fiel consejera digna de no ser desoída.

miércoles, 27 de junio de 2012

Los abusos del cariño

Quedarse inerme a través del frío
sólo sintiéndolo
retomando en su espesura
la búsqueda a paso lento
macerando el tiempo
desandando,
imbrincando lo propio y lo ajeno.
Ataque al reloj
A uno mismo
A lo que uno no fue;
horas imperdibles
entre pendencieros vientos
que de atrás adelante
impulsando refrenan el instinto.

Crepitando las tardes de abril
cambiando e incitando al cambio,
lanzando piedras al tejado
que de tanto peso se vence
Y no es la primera lluvia de piedras que veo.
No voy a estremecerme con el desplome
ni intentar detener lo inapelable.
Hay cosas que sólo cabe aceptar,
ver, analizar, en todo caso,
pero dejarlas ser...
No así con las cosas que no son,
y las dejamos ver y ser vistas
sucintamente motivadas.
Sólo turbadas palabras manando.
Aceptar el desacierto ordinario
y el imperfecto sustrato que nos domina
para prevalecer.

Aterido tras una ventana de plomo
esos ojos se cierran;
y las nubes ocultan el sol con su abrazo
y los días la vagueza del alma,
con su vagabundeo por uno mismo
en el que encontrarse puede ser
como llevarse un susto de muerte;
de extrañados ojos en la nuca
pasmado el ánimo despierta
olores de un día soleado
a lontananza de tardes aquellas.

Y con un rubor de fruta madura
dejarse vencer...
viendo morirse el día en su rostro,
día de esos de partiendo sin irse
de romper heridas sin curarlas.
Y la memoria a oscuras
y a su luz mirar el camino
andado y por andar
con esa pared que lo recorre;
cayendo a gotas finas, casi imperceptibles,
la vida desangrándose
y mojando sin mojar.


viernes, 11 de mayo de 2012

Ser o Tener

Desde esta noche de despiece por placer
el de recombinar las piezas del puzzle
y mirar, remirar las figuras resultantes
con ojos de funambulista

La caída más tonta, en la acera más acostumbrada
caer con el trastabillar de unos labios
volver a la carga
batirse en duelo con enanos
y no saber dónde termina el traspiés
y cuándo se ha iniciado la lucha

Como pequeños cortes hechos con papel
cae caduca lluvia de ideas perdidas,
puñetazos al aire, grito a nadie,
blandiendo su esquivo de certezas


Quedarse mirando el vacío
con párpados de mimbre y hedor cerúleo
sin saber qué es lo cierto
cuáles los recuerdos adquiridos;
emanarse las ideas como aire exhalado...


Contagio inminente, más ojos que ven
sin tampoco saber si es buena cosa
o si es mejor no hacer caer algunas vendas


jueves, 29 de marzo de 2012

Creer para ver

Hace poco, entre que hacía tiempo para ponerme camino de la cama, tuve un sueño de esos particulares, que te dejan al recordarlos pensando en sus posibles significados durante un rato y que son certeza de que te has quedado dormida en algún momento, aunque no lo tuvieras muy claro… esos estados de letargo que uno consigue en posturas nada naturales en el sofá. La cosa es que alcanzo a recordar caminos enrevesados por los que tenía que transitar, uno detrás de otro, a veces con desvíos que debía coger; algunos eran sólo de ida y en otros era obligada la vuelta; unos eran ciertos y otros causaban poco menos de confusión (estos últimos eran del tipo ida y vuelta), lo cual se traducía en no encontrar el camino de vuelta, aunque sabía que no había ninguna clase de peligro en aquello, pero el hecho de no saber hacia dónde tirar resultaba como poco desconcertante

Supongo que estos sueños te dejan pensando porque la vida no es más que un laberinto con un montón de pistas para hacer de guía y muchas bifurcaciones, con lo que a pesar de las pistas también hay bastantes posibilidades de no atinar con lo correcto en algún punto

Hay espacios de tiempo en que levantarse se hace tan duro como abrir y cerrar a diario esa ventana de bordes oxidados, que aunque se arregle parece presentir la humedad del naufragio. Entrever a través de una persiana, sabiendo además que estás entreviendo; son fases que supongo hay que pasar para reencontrar ese punto en alguna parte de uno mismo en que queda constancia de lo que uno quiere, cambiante, eso sí, conforme para el tiempo, cambia el tiempo y cambia uno de color

Hay cosas que no se alteran, aunque nos gustaría que sí lo hicieran, o nos creamos o queramos creer que ya lo han hecho. Lo primero es asumir que el cambio cuesta, no sobra con voluntad sino que requiere de facilitadores que a veces están y a veces hay que esperarlos; así es que fundamental la paciencia y como saldo el creernos por encima de las circunstancias; y empezar a ser un poco humildes, que no por andar por ahí diciendo que uno es un fuera de serie se llega a serlo

Para bien o para mal uno no puede mudarse de sí mismo

lunes, 6 de febrero de 2012

Sopa no tan fría

De extraña liga, iluso parangón;
un mecer cortejando a la verdad
cristianizando unas alas selladas
en apocado vestigio, y desdeñado
vuelo abatido, inerme, reposado.

Y entonces, punto en que retuve
una luna menguante ataviada
que de resuello vacilaba
la guisa con que reanudar
con holgura la arrancada. Vientos;


Y retornar de tan profundo sueño
pesada losa sin consuelo
Y retomar, manos que ahora llenas
no advirtieron el gravoso idilio
ni tanta farfulla entre enemigos
fieles citas, virar reiterado
todo girando en torno a una raíz,
con sus besos, sonrisas... Puente;

Para queridos de astroso desempeño
el no pude ver es su plato fuerte,
el necesitar un trance sin remedio,
y el desposeerse surgir sin empeño.

sábado, 31 de diciembre de 2011

La noche

Golosos tentempiés que fueron de ti y de mí,
ahora otros saborean quizás tales guisas,
días que en volandas llegan a mi repisa

Rebuscando así de lejos en el baúl de otro;
año huido entre la contienda y el sosiego
entre el pavoroso intuir, ser y no pienso;

y el más aún terrible ingrato de discernir,
no entender el cómputo puestos a ver;
de mi propia letra no alcanzo entender

Afable y costoso, la romana tampoco entiende
que con mano de trapo bosquejar el trazo,
se torna ardua labor y copado de tal fardo...

En este año que hoy muere sin costura a mano,
que ya no se sabe en dónde cae el escollo
ni hacia qué derrotero cursar tal embrollo



Y propósitos para el nuevo año, unos cuantos que no son ni dejar de fumar ni adelgazar 14 kilos.

martes, 27 de diciembre de 2011

Relecturas

Cómo saber si uno puede habitar por siempre fuera de uno mismo
y desde allí despertar la maquinaria a diario y hacerle guía;
Y hacerse amo de unos sentidos que ya no habito,
barruntar el desperfecto de un aire ya exhalado
reprimir el peso en los párpados de un día aciago
conmoverse con el roce de cadenas inermes
la risa en labios ajenos y el velado musitar de los míos.

En fin, un recibir como acopio de barreduras,
tremendo arsenal de contrariedad y desolación.
Y las mías, dudas de realidades más o menos objetivas,
como si uno puede llegar a morir de nostalgia
o ceñirse ilimitadamente el alma antes de detonar
a unos lindes que se desdibujan con cada rastro,
que ya no sabe uno si las pisadas van por dentro o por fuera.

Ya cansada, no tiene sentido ni desmentir,
lo que me empeñé en negar por tanto tiempo.
Y destapas el continuo vaivén de la vida
ese alejarte de algo para asistir a otro roce,
y la garganta con otro silencio atragantado, a medio huir.

Hay que hacerse a la idea de que hay ocasiones en las que no va a entendernos más que uno mismo, y con poca suerte ni eso.

martes, 27 de septiembre de 2011

Resoluciones populares

Tocar, sentir, los párpados cayendo pálidos en desmesura, como atraídos por fuerza escondida que todo lo amansa, acabando con la ansiedad al sumir lo absurdo en un sueño. Oír y decir palabras vacías anudándose a una causa que sin ser perdida poco a poco se desvanece. Volver a reaccionar desde los entresijos del miedo, del saberse virtuoso de castigo divino próximo y dejar de hacer lo obligado para sentirse uno mismo

Las ventanas vuelven a ser conciencia del encierro de quien no le atan ni custodian, pero actúa como miles de cadenas le impidiesen el vuelo. Pájaros del desaliento
En mitad del clamor, del revuelo y del poner el grito propio sobre el de los demás, las penas que no se crispan, a su son de aparezco y me esfumo entre distraídos discurrir del tiempo en un coche

Cuando lo cierto es la incoherencia de calibrar, recapacitar, reintentar para nada, las horas prontas en las que la ansiedad aprieta se convierten en felpudos en los que la espera parece una eternidad; platos sin forma ni gracia para servir más comida


Lengua enroscando infinito ser
Para no enrolarme en sonidos de hiedra
Anidar repletas vitrinas, sombreros de mala paja
Supurar resquemores de batallas de sábado
Y en cuando en cuando pechos deshaciéndose
resbalándote desdeñosos entre puerto y casa:
desordenados compases asemejándose a un río
sobando rocas tan resbaladizas de verdín
y cosiendo ese andar lúgubre de animal abatido.
A unos pasos nimios, un batir de alas
el morir como sereno discurrir de una orilla
como la inapreciable aprehensión del aire
o el rocoso sentir de una pluma
Párpados que duelen como el amarillo del norte
se entrecierran con placidez de una barca
en un día calmo con ceñir de sirena,
oliendo a tormenta de verano
Sentir que se aprisiona, tal es la savia en un tronco
en pupilas que se cruzan sin inmutarse
en hierática algarabía del que miente
en abyecto patetismo del indolente
en gritos sin más motivo que gritar
Hebras sedosas para cargar cristales
y un no pestañear de ponientes que impone
Zancada atrás,
Contragolpe,
Valorar las mermas,
Y cuando se acerca el seco dulzor del pino
se reabren al sueño de mi ombligo
los días de bici y heridas
de larga caña
embarrando, enmarañando el nudo
amansando secuoyas como fantasmas,
derribadas en monótono roce de aleluyas
inerte claraboya alejándose…
A veces hay que ser costalero de uno mismo
caminar con el corazón en la mano
un secor pantanoso cerrando el atajo
requerir sin respuesta un blandir del irresoluto
alentando con temblor de pedrada
aspirar repetido de sentir de carcoma,
oler la madera muerta,
sucumbir un poco, y continuar

A veces la vida es como intentar recordar una palabra que sabemos encaja en un crucigrama y no encontrarla; y resarcirse sabiendo que no la encontrarás con el sencillo placer de la búsqueda; y sufrir, asimismo, por exactamente el mismo motivo

martes, 31 de mayo de 2011

El tiempo no es importante

Es curioso detectar todas esas pequeñas y grandes cosas que hacemos de determinada manera porque en algún momento algo condujo a hacernos pensar que ese era el modo apropiado, que era algo de lo que avergonzarnos, o algo digno de ser realizado en esos momentos en que tenemos la certeza de que nadie puede echarnos un ojo encima. Y un gusanillo inexplicable nos vuelve a guiar por ese viacrucis de imágenes que ya conocemos. Pisadas que en la arena virgen pueden aminorar el paso tras varias repeticiones nos hacen más liviana la marcha (¿hacia buen puerto?)

Esto supongo que nos ocurre a todos en mayor o menor medida
En el caso que me ocupa hoy (más bien últimamente, pero en modo mental) es de otra modalidad de estancamiento. El de soportar. El de ponerse en situaciones que nos hacen sufrir y nos degradan como personas y de las cuales no hacemos nada por huir. Hablo de muchas mujeres de las cuales conozco muy a mi pesar cómo es su vida de pareja. Y con mucho más pesar tengo que verles a ellos cuando las damas no están presentes

Me apesadumbra cada día preguntarme por qué soportan semejantes desplantes, faltas de respeto, infidelidades repetidas…; el desamor

¿Por qué? Por que no sabía yo que le iba a coger tanto cariño… porque es que no lo hace todos los días… porque es que yo creo que ahora ya no es como era antes… y como estas vagas excusas para no afrontar el miedo a recomponerse otras miles podrían añadirse

Desencantaros nenas, porque no va a cambiar, lo va a hacer siempre que pueda, y lo que le tienes no es cariñito del bueno sino dependencia emocional

Y en parte me toca las narices por ver a mis mujeres tristes sufriendo, y en parte porque los estereotipos se mantienen a base de aguantar situaciones inaguantables para el beneficio de muchos, muchos, que no todos, que les conviene mantener el status quo de mierda que tenemos para algunas cosas