miércoles, 9 de marzo de 2016

Espejismos y Patatas Calientes

Es complejo, cómo nos agarramos a efímeros baldíos como si fueran ciertos, queriendo que lo sean, dejando manos infecundas y cara de ventisca. Cuesta hacerse a la idea de que vemos algo y tenemos una idea firme de qué es y qué significa para nosotros…e intentamos asirnos a ese reguero de luz de diamantes que no existen más que en los ojos que miran,
dejándonos vacíos. Lo curioso es que siempre reintentamos el tiro. Nos han educado en lo físico y la mente hace el resto.

Pero como siempre digo, las cosas son lo que son y no lo que parecen.




jueves, 3 de marzo de 2016

¿Y por la Noche qué Harás?

Cuando estás perdido sin banda sonora, lejos de ti, lejos de las sombras de aquellos días, tan lejos que ya la mente no concibe, y los ojos se entrecierran adormecidos por el paso de tiempo  y las viñas se acumulan a falta de vinos que les dé motivos para olvidarse. Que el perdón llega cuando llega y el olvido nunca ha existido si sabes que has olvidado.

Arrastrar las piernas del menos
al más
como si mirando unas flores apareciese la primavera
o al verde surja el día más fresco
que fue de todo, menos…
Vaivenes de la memoria,

Eludir con o sin las ganas de algo,
no mirar hacia la tarde esa
que fue… qué fue?
Esas manos que no llegaron a tocar mi espalda
las vi despidiéndose
mientras me daba la vuelta desnudándome
inquietudes,
vacilantes miradas buscando y huyendo
sin altos entreactos,
ni escalas plomizas
donde albergar una espera
de soplo inconmovible,

Al final del día hay cosas que mudas de tanto brillo
te hablan, te iluminan, o te dicen que algo no está dónde debería estar.






martes, 16 de febrero de 2016

Como los Pespuntes

Los codos pesan
y ya ni escribo
sólo fluyo, ahora dentro, ahora entre dentro...;
Y te has ido…
se ha venido en un desliz
Y con ella ese desvelo de íntimo reparo
gabán de alegrías efímeras,
sobreviniendo al tiempo.
Tiempo en que te miro largarte,
curioseando el camino abierto
de ponerle la espalda a la ventisca
para guardarme los ojos de verte;
que ahora echan flores entre las ganas de ti,
de que seas o hubieras sido
dejarme abanicar tu olor con mis pestañas.
Rítmicas,
sensualidad descuidada,
lucidez apagada, que me llega tu voz...
Me he rendido
a ese grabado de pieles
y un montón de huellas anegando;
y aún respiro.

Retengo también un volcán en el que me hago en sacrificio vírgenes acontecidas y perezas condescendientes. Donde no tiraré ni una fragua donde desfogar iras ni mucho menos mis espadas, ni las chispas de golpearme duro donde menos duele.

Hay un camino que huele a incienso en el que no pienso más que en encontrarte y en el que no pienso encontrarme; para seguir con los dedos hasta arriba de fango, hierba y cosas dulces que sólo se paladean cuando se está perdido, cuando una se arroja a la vía a media noche sin más tren al que subirse que algún sueño, y dormita hasta que vence el día.

Así se siente una vela cuando se desnuda hacia su muerte, últimos granos de arena de un reloj de playa, arrojados al vacío sin ese aire que igual gesta dunas que destapa verdades;  así me miran las nubes de llover cuando custodian un sol tan pálido que no se atreven de tanto amansar la calma.

Hay espejos demasiado pequeños para que se distingan
cosas de tan inmensa belleza.


jueves, 11 de febrero de 2016

Barriendo para Casa

Revivirse en las penas desde palabras que huelen a miedo,
es el miedo brotando duda;
y más dudas pronunciadas desde el miedo;
es lo que tiene materializar en palabras...

Peligros de la vencida de un eco velado,
Revelado en vestigio del amor que sin latidos…

Vastos como una noche sin censura.
que se tanto perder hay quien se enloquece,
si es locura manejar un río con los dedos,
amando cada recoveco de humedades movedizas.
eso es una locura de idílicos imaginarios
en los que uno verse cómo es
y jactarse de lo que nunca sería.

Que no me queda otra que dejarte caer,
aceptar que el viento estalló por sorpresa
faltó el agarre, ganas de solerte y nubes, 
y aire que te las llevase.
Quedamos a solas una vez más,
dando menos allá de lo que uno podría ser...

He fabricado jaulas ingeniosas,
habitaciones llenas de trampas,
nuevos vientos de poniente
capaces de arrasar inermes forajidos,
maldito inaudible, que no quede pensamiento infiel,
ni una huella en mi caja de cargar hacia el vacío,
Los días sin luz me deviene un echar de menos
que un día se ocupó en echarte de más,

Por esas personas que generan esa tendencia sin saberlo
de mantenerme el cuerpo unido a la existencia
y los ojos abanicando mi marcha, 
tentando a la verdad que es
atentar contra el destino.



domingo, 30 de agosto de 2015

Los Peligros de la Automedicación

Esos días en que salir de la cama y ser ser renqueante van a una, trastabillando por el pasillo a suelo limpio, tropiezos del espíritu. Y es que cuando  la naturaleza apremia queda poco más que sosegar, echarle paciencia a uno mismo y continuar el paso vacilante.

Creer, repetir, sucumbir, repetir, limpiar, comienzos… Empiezo a tener la sensación de que la fidelidad está desmesuradamente sobrevalorada a algunos respectos… llena de equívocos, faltas, malentendidos e incoherentes muescas de morirse.
Añadir leyenda


Pasos enviados a dejar huellas y a hacer caminos; pero qué surcos abrirá, qué caminos con el pie que pisa pero no ve… hay manos que hablan por sí solas, nacen cada día para arreglar raídas telas que alguno teme llamar cortinas.

Me pongo suave como ese momento de la mañana en que el aire huele a nuevo y todo parece posible.


viernes, 26 de junio de 2015

Luz de Invernadero

Erial en mis dominios,
agotado,
amputada fecundidad,
a colación de un santo que dijo que él vió,
que él oyó y por eso hace,
pero que dice no hagas, no sientas, no mires,
por no concebir pecado...
vende tu hombro al peso
de madera de carcoma.

Siniestro gravitar de acomodado venirse encima los años;
frutos cayendo azotados,
valga la voluntad
vendida arriba...
zozobra abajo.

Zozobrante el ánimo se dispersa, se disgrega, cuajarones a flote movidos por flujos, torbellinos, aguas negras... Arenillas pestilentes ancoradas donde a falta de hacer pié uno se enfanga hasta los tobillos.


martes, 7 de abril de 2015

Sueño en una tarde de verano

Esta constante tarea de no hacer, no ser, no sentir lo inadmisible…
de corretear por campos abiertos a una tarde solaz, de esas…
de esas de sol derritiéndose naranja,
manto que cubre de atrevimiento, 
haciendo de la destrucción un delirio impropio,
curtiendo impulsivo arte en sus horas de recreo,









Explorando cadáveres secos,
montañas de un porvenir con agujeros,
rebosando tumulto, curiosamente,
manjares de la voluntad lacerada,
con vientres resecados que un día parieron vida,
que un día parirán, duermen el cálido letargo intermitente...

sábado, 24 de enero de 2015

Inevitable Manera de Perder Tiempo

Arenal constante, sobre uno el otro,
desgranándose el devaneo;
cayendo, diminutos,
cantos rodados, roídos de tiempo
ojos de río desfallecidos,
primera vista engañada,
apático defiende 
primigenia mentira;
eso primero que..

y resurgen inocentes,
creímos pies juntillas;
como que existe el lobo tras un aullido
o un sentir tras las palabras
al que temer y nunca entre lo nebloso,
Averiguar,

al que rehuir desde el albedrío,
para que, aderezado circo,
amonestado, amotinado.
Indiferente;
callizo recalificado,
pero en  hueso resabiado, 
tropezante, se hace la traba al marchar,
torpemente pétreo y embotado.
Insípido.












Aire no anhelado
el de dolor de invierno,
gris, hiriente, inquietante,
exhalados años de premuras.
Libaría viento de ese,
de tu copa hasta el hartazgo
Hasta agotar el paladar;
mejillas, viento, dedos de mi pelo,
mechón anticuario de un tiempo,..
que huele a noche de abril,
un gusto dulce,
olor a frutas del verano,
rozando cálidamente.
La noche;
la que no miro
cuando tú no me miras
pero yo te miro
sin los tuyos ya pendientes;
vago colgada de tus esquinas,
huyendo de mí para andar contigo,
Asalto perdido siempre,
perdido también el hilo,
ha caído sin querer levantarse.
Todo listo, imprevisto, como siempre…
Recoger las redes,
sueltas las amarras,
descansar...

viernes, 26 de septiembre de 2014

En la Sala de Esperar

Adormilarse con los puesto en ese mismo instante en que la otra opción es apegarse al glutinoso  revenir del futuro señalado, adoquinado perfecto y línea recta, visibilidad de ensueños y tentadoras estaciones de descanso en las que la pereza se regocijan en buena compañía. Vándalos, princesas y fangoso suelo de apariencia cristalina, de agua digna de beber sin rechistar, sed calma, mente calma, mieles de un panal usurpado, hurtos del “buen hacer” risas de sirenas que suenan a canto, brisa que huele a tierra mojada de tormenta de verano. 

Y sentarse... ni de ráfagas de bienhechura ni de hilvanados  ribetes de mantel bordado por quien sólo sabe de la vida cómo hilvanar manteles...


Sedosa, plácida en sus finales, desaconsejada en emergencias; emerges.
Labrada sólo en comisuras, nociones de árboles caídos, sangrandose a hojas,
Invade los flancos eclipsados, en su carro rueda desavenida de fabricar derivas
sin celo en unos modales de un espacio que inmoderado vence; sólo a veces…

jueves, 3 de julio de 2014

Zona 0

Fuegos acondicionados, sedados, vencidos, vendados,
los ojos rasgados, felinos, de ultramar acorazados,
las manos... vencidas obrando milagros
en las mías se han afincado cediendo el tiempo al tiempo,

desvainando la miga y deshojando pétalos caídos;
ya sólo aspiro a mirarte a los ojos, y que me veas
así  sin espejos, sin la mirada falsa de un sueño impostor

y sin lo sucio que hay en la mirada del alevoso.

Quisiera ahora desgranarte por antojo, 
y a ti removerte, acicalarte los ojos
para que así veas tu sueño.

martes, 17 de junio de 2014

Arrullos de Cuna

Imaginar que he vivido
un sueño
que de vívido exaspera
desespera...
Pendiendo borrego de un rastrillo
macerándose de polvo y simiente,
vacilando, dejándose alcanzar;
perdiendo el rastro que antojé
a pie de página, río al que volver.
Tras aviesas vueltas del camino,
aflojando la espera,
nudo de enredadera
haciendo y deshaciendo…

Este frío estrío
en surcos de tu piel arrodillada
no de frente;
junto a un altar de flores marchitándose
reflejo velado de uno mismo.
¡Por qué buscas tal camino,
el del añojo extraviado
formulando un viento perdido?

Lóbrego embrollo, que no enigma,
que sí mangante sin guantes
cavilando robos sin sentido;
de la luz que desprende mi noche
sombreado hueco para holgar.
Vida de sueños, vida sin sueño,
la vida es sueño vívido, dentelleado,
glosa centelleando.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Sugerencias

Claridad; y al día tropezar,
perla en tu vientre
en tus rincones desmedidos;
pureza de extrañeza tibia,
no roída, no adulterada,
ni vencida por humos ingratos
descansa como hojarasca en otoño
desparramando bellezas,
ahogando el hálito en la espera,
adormeciendo los dolores de la noche
en su noche espesa.

Cobijados tesoros tras la piel
iluminan como lucero en la noche
cerrada de una noche de mayo
ígnea umbría.

lunes, 28 de abril de 2014

Colgado

Baldío olvidado,
isla postiza que inventando
que soliendo de dudas...
coceando rapapolvos
en suelos arenisca de viento,
arañando la nuca de un tiempo
que no da la espalda;
sólo tiempo ha pasado.

Vacuo, insaboro, triste,
porque eres triste,
y de tu cornisa de ala ancha
oscilan suspendidos tres cuerpos.
Y en tus ojos se acumula un rumor
de aguas estancadas,
corruptas,
complacidas de un algo que desinfla.

viernes, 28 de febrero de 2014

Ígneos

Inerte materia sólo,
carne pudriéndose
contra piel corrompida;
corrompiéndose sudor
desvaído de vida,
desabrido recuerdo...
papel de lija
rasguñandome por dentro,
dejando dentadas fauces
de comer cabezas,
de remover recuerdos
y romper heridas
romperse la noche en mil...

Este quebror, viña sin ti,
las riendas de un sueño acongojado,
pasmosos tientos de engañar al ánima
desanimada, parte y forma del engaño,
forma parte de un peldaño
de escalado porte de camisa.

Abrirse en canal sólo para gusto ajeno, dejarse vísceras fuera en el intento de recomponer, de deshacer el daño, pero ese no se arregla con agujas e hilo, con camisa de fuerza puede ser, porque de estas no se sale ileso. Como condenado a muerte, cuchilla en cuello, vientres hinchados de puro infecto, pestañas postizas y seco de mirada seca.

Aguanta un poco que verás decaer, vas a ver cómo derrumbo lo poco que queda, los resquicios de un dolor primerizo para el que no hay defensas, sin muros de contención todo brota, la hiel se derrama en mis labios que beben con ansias de cuando niño, de cuando nada más fue conocido, de cuando el mundo eran dioses y reliquias. Vuelta al dolor primigenio, a la soledad de uno mismo cuando no ha sido aprendido al amor, a la tristeza del dolor ajeno, a la ventisca de las alegrías que compartidas se amplifican como los miedos en soledad, creciéndose por las paredes como enredaderas tras la lluvia, lluvia de soledades, de corazones desgarrados del pecho, descarnizados, recolocados, desconstruidos, reatados a la vida y moviéndose al compás de un dolor que no es más barco de pasar la tempestad, tripulación perdida, ni timón, ni timonel, ni cañones por banda ni bandera pirata. Sólo un músculo ........., duro invierno sin pesadillas de no dormir.

jueves, 22 de agosto de 2013

¿Cuándo Subía la Marea?

Resonar no lejano de iglesia
en casa,
aproximación a uno;
A ver qué aguantó esta mano,
desvistiendo pequeña conmoción
y sin arrepentimiento querer olvidar...
Sonrisa,
Te doy y a la vez usurpo
Ojos que observan
Te quito más
Palmadita en la espalda
En esa que se va rompiendo…




Queda sólo esperar, a veces a ver qué pasa con ese lado oscuro que florece pero en el tiesto equivocado, en la rama quebrada, inerme y exhausta ha crecido el fruto de la discordia como ajusticiado suspendido sin el “honor” del clamor de un público.
Construcción a la deriva.
Y me acuerdo de todo, de lo bueno y de lo no tan bueno. Hay muchos grandes momentos, muchos detalles, muchas miradas, parques, noches, coches, llaves… Son certezas, seguridades de lo que fue chocando brutalmente contra el vacío de lo incierto.

jueves, 4 de julio de 2013

Al fondo a la derecha

Curiosos ajusticiados sin cadenas, piel de avezadas manos,
quejidos de animal magullado.
Inalienable el paso, la vida y una vaga creencia en el más allá.
en un no existir los días contados, contantes, sonantes de mal agüero
letanía ora pro nobis por sustentoqué fieles son los que aceptan fierezas por alivio
o se abstraen un rato en su vanidad, ocaso en tal idilio…


pies santos, delicada envoltura, dulce arraigo y otra rosa más de esas con espinas que hieren sin entender todavía que ha pasado,

sin alcanzar cómo alcanzo de esta manera brutal a veces
sin pretensiones ya sortear con creces
las peripecias del vacío en que te ciernes, vacío,
arena como de incendio entre aullidos;
luces fuera, que está a punto de acabarse lo que era,
y a baldear de restos, y a dirimir propio y extraño
en el escalón triunfal de una escalera.
Callar, o hablar de más

sábado, 9 de marzo de 2013

Érase una Vez


Errante como un delito sin condena
de un limbo a otro, como árida tierra coronada de espinas,
o germen de sospecha rasgando el tiempo.
Y me sigo dando cuenta de casi todo.
Siento ese sol de invierno derretir la escarcha que se acumula por los rincones;
con cada cristal efímero una laceración
que es pregunta y solución
es en la negación congruente delirio.
¿Aduana quebrada? Aún espero que no.

Tienen los días de hastío un algo peculiar
cebados de irónico desaire, pierden peso;
álgido, tal es el viento desconocido,
o desacostumbrado.
Cuarteada piel de un abismo venidero,
pleno edulcorado imaginario de unos brazos
¿o eran abrazos?
Deleitosas tardes de imperfección premeditada
bagatelas que no arreglan…
Un guiño caldeando la voluntad, en un instante;
Puede que en otra vida aquello fuera más que el preludio
de algo importante,
digno de ser contado;
algunas conjunciones cósmicas son más bellas que otras.


Un fulgor que en un instante
la verdad desmortajada revela
encuerada piel de luna
intrincada intriga que es la entrega.

Cabrearse o crecerse
mar de tormenta, tan bello
que no puedo dejar de mirarlo, ahora
no puedo dejar de perderlo.

Gran momento en que el día agonizante
crepita ajeno al ineludible pasar del tiempo;
en la sazón siento y reinvento
cándido bosquejo de la dicha.

Fatalidad e ingenio, otra extraña pareja con la que hay que convivir.

jueves, 10 de enero de 2013

Lo mejor de mí

Dejarse encauzar a ojos cerrados de una mano que no estire,
que no duela y que no vaya a marcharse,
al que no anhele afufar soñando despierta;
eso estaría bien...

No sé si si merece la reputación de coraje
cuando la disyuntiva goza de una sola alternativa;
así sea, que por una vez que no sea nocivo,
ni mal visto, ni un error ser impaciente.
Valerme de mi armero de antiguallas,
traficar sin reparos y alta presunción,
por una vez;

ver pasar oleada de rayas de carretera
sabiéndolas desfilar tan jactanciosas
como si se percatasen de su inimitabilidad…
Una y otra, otra más como las ya jugadas
las puedo ver allí delante, rancias antes de llegar.

Advirtiendo la eventualidad de otro rito
desclavar la provisional hilada del seno del error,
condescender solaz futilidad imperecedera...
Eso sí que estaría bien.



miércoles, 14 de noviembre de 2012

Cómo colocar la pieza

Ni la distancia física es distancia entre las personas, ni esto es cierto para con todo el que nos rodea. Y es curioso ver cómo ésta afecta de distinta manera a cada lazo que nos hemos molestado en ir cultivando con mayor o menor éxito respecto a las expectativas previas. Y lo es aun más cuando todo progresa como si de una escalera se tratara. Con cada escalón descubrir cómo ha afectado el tiempo y la distancia a ambas partes. Vuelves convencido de que eres el mismo que se fue, aunque fuera hace una semana; pero no lo eres tú ni lo son los demás, lo cual en mí genera cierto desconcierto que aun momentáneo requiere de ciertas dotes de reacomodación para asimilar la nueva situación. Me pregunto hasta qué punto este cambio de ubicación provoca cierta distancia y/u olvido conmigo misma. El vivir alejada de lo que me ha hecho ser como soy y de la vida que solía tener, las personas a las que solía amar o trataba de evitar… Bien es sabido que el tiempo no perdona; la distancia tampoco lo hace, no.

Todo esto que me ha hecho sentir una cierta sensación de extrañeza con las personas y las situaciones; que en el fondo lo que presenta es la oportunidad de una vista general de tu vida así en panorámica y con un alejamiento que a la postre resulta beneficioso para la evaluación de la vista. Supongo que de ahí la extrañeza. Darse cuenta de lo que en realidad había frente a nosotros y que nos gustaba intentar ver de una manera menos dañina para nuestro ego, deformando lo indeformable, superpoder muy extendido en las cabezas humanas.

Me quedo con la tranquilidad de haber intentado algunas cosas a pesar de que todo apuntaba a que no iba a salir bien, porque yo soy así; si no lo hubiera intentado sería otra cosa distinta de mí. Pero también veo cosas que no me han convencido, que podía haber hecho mejor y no hice, o que simplemente no hablaban de lo que yo era sino de las circunstancias de un momento puntual de mi vida. No es un modo de excusar mis comportamientos, sólo mi punto de vista con el cual se puede coincidir o no. Lo que sí tengo claro es que encontré alguna barrera infranqueable a mi paso.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

No pero sí; sí, pero no

A veces, las cosas son lo que parecen y como parecen. Ahí está la ilusión de cuando uno se ilusiona, creando la otra ilusión: esa que no se ajusta a lo que en realidad existe, y a lo que en realidad falta. Podemos en ocasiones llegar a darnos cuenta de todo; vemos aquello que sabemos con certeza que no se ha dado: esa falta de entusiasmo ya desde el comienzo, el no afán de verse, la incomunicación…

Poco a poco va llegando la falta de aliciente para continuar una historia que si fuera un poco menos nunca hubiera llegado a darse. Y como siempre ahí están las dos posibilidades para actuar. Una es la fácil pero no por ello buena, de continuar a ver qué pasa, de dejarse llevar por el espejismo y con los distractores de la travesía mantener la mente ocupada, aletargada más bien. La otra, a mi
entender, es la responsable: plantarse un día frente al espejo y mirarse con la mente bien abierta; ¿qué es lo que quiero, es esto que ahora ha llegado, podrían ser todos los detalles que he ido viendo simples curiosidades de la relación que la hacen algo particular, o es lo que me temo y esto empieza a hacer más ruidos extraños que el motor de mi coche a poco de tenerle que pasar la ITV? Si el resultado es que no pasa la inspección apropiadamente es que esa relación queda definitivamente relegada al arrastre.

Obcecarse en mantener algo inerte con vida viene siendo del todo catastrófico a nivel personal. La cuestión es cuánto tiempo tardamos en asumir que está ahí, que no es bonito, que tampoco es normal, y que eres tú y nadie más la que tiene que reconducir la situación hacia un puerto más próspero.

Al borde del mismo error es importante saber retroceder, y desandar los propios pasos, y ceder. Porque a veces aprender y desaprender es un doloroso camino paralelo en el que el disgusto del fracaso y las alegrías de un exitoso cambio de perspectiva corren parejos. Y de nuevo a la calle, a darlo todo y a intentarse dar del todo, que no viene siendo lo mismo. Cruzarse con todos esos gestos que cuestan a veces tanto de descifrar como lengua desconocida que todo lo muestra y oculta a un mismo tiempo.

Y darme cuenta de que una vez más estaba atrapada en esa trampa para torpes y mirar esos dos huecos bien profundos y asentados que son los de meter mis patitas dentro, una vez, y otra...