El tiempo pasa, y la duda avanza generando lagos de memoria, vencimientos que por tedio se repiten cada vez de forma más acelerada, vientos que no llegan a refrescar ya que sin tocarnos pasan por nuestro lado avivando llamas ajenas

Horas de luna y días ásperos se pasan semidulces como los melones a final de temporada, como caricias que no llegan, o miradas descuadradas, o límites mal definidos que traen periódicas nublas ecuánimes como el delirio, en inmortal asincronía
Como banda de música sin director, a veces pasa el tiempo sin saber que esto es el todo para casi todos. Y que para abarcar la pequeña parte de valor cierto hay que esmerarse para verlo y perdurar para conseguirlo
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