Ni la distancia física es distancia entre las personas, ni esto es cierto para con todo el que nos rodea. Y es curioso ver cómo ésta afecta de distinta manera a cada lazo que nos hemos molestado en ir cultivando con mayor o menor éxito respecto a las expectativas previas. Y lo es aun más cuando todo progresa como si de una escalera se tratara. Con cada escalón descubrir cómo ha afectado el tiempo y la distancia a ambas partes. Vuelves convencido de que eres el mismo que se fue, aunque fuera hace una semana; pero no lo eres tú ni lo son los demás, lo cual en mí genera cierto desconcierto que aun momentáneo requiere de ciertas dotes de reacomodación para asimilar la nueva situación. Me pregunto hasta qué punto este cambio de ubicación provoca cierta distancia y/u olvido conmigo misma. El vivir alejada de lo que me ha hecho ser como soy y de la vida que solía tener, las personas a las que solía amar o trataba de evitar… Bien es sabido que el tiempo no perdona; la distancia tampoco lo hace, no.
Todo esto que me ha hecho sentir una cierta sensación de extrañeza con las personas y las situaciones; que en el fondo lo que presenta es la oportunidad de una vista general de tu vida así en panorámica y con un alejamiento que a la postre resulta beneficioso para la evaluación de la vista. Supongo que de ahí la extrañeza. Darse cuenta de lo que en realidad había frente a nosotros y que nos gustaba intentar ver de una manera menos dañina para nuestro ego, deformando lo indeformable, superpoder muy extendido en las cabezas humanas.
Me quedo con la tranquilidad de haber intentado algunas cosas a pesar de que todo apuntaba a que no iba a salir bien, porque yo soy así; si no lo hubiera intentado sería otra cosa distinta de mí. Pero también veo cosas que no me han convencido, que podía haber hecho mejor y no hice, o que simplemente no hablaban de lo que yo era sino de las circunstancias de un momento puntual de mi vida. No es un modo de excusar mis comportamientos, sólo mi punto de vista con el cual se puede coincidir o no. Lo que sí tengo claro es que encontré alguna barrera infranqueable a mi paso.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
miércoles, 5 de septiembre de 2012
No pero sí; sí, pero no
A veces, las cosas son lo que parecen y como parecen. Ahí está la ilusión de cuando uno se ilusiona, creando la otra ilusión: esa que no se ajusta a lo que en realidad existe, y a lo que en realidad falta. Podemos en ocasiones llegar a darnos cuenta de todo; vemos aquello que sabemos con certeza que no se ha dado: esa falta de entusiasmo ya desde el comienzo, el no afán de verse, la incomunicación…
Poco a poco va llegando la falta de aliciente para continuar una historia que si fuera un poco menos nunca hubiera llegado a darse. Y como siempre ahí están las dos posibilidades para actuar. Una es la fácil pero no por ello buena, de continuar a ver qué pasa, de dejarse llevar por el espejismo y con los distractores de la travesía mantener la mente ocupada, aletargada más bien. La otra, a mi
entender, es la responsable: plantarse un día frente al espejo y mirarse con la mente bien abierta; ¿qué es lo que quiero, es esto que ahora ha llegado, podrían ser todos los detalles que he ido viendo simples curiosidades de la relación que la hacen algo particular, o es lo que me temo y esto empieza a hacer más ruidos extraños que el motor de mi coche a poco de tenerle que pasar la ITV? Si el resultado es que no pasa la inspección apropiadamente es que esa relación queda definitivamente relegada al arrastre.
Obcecarse en mantener algo inerte con vida viene siendo del todo catastrófico a nivel personal. La cuestión es cuánto tiempo tardamos en asumir que está ahí, que no es bonito, que tampoco es normal, y que eres tú y nadie más la que tiene que reconducir la situación hacia un puerto más próspero.
Al borde del mismo error es importante saber retroceder, y desandar los propios pasos, y ceder. Porque a veces aprender y desaprender es un doloroso camino paralelo en el que el disgusto del fracaso y las alegrías de un exitoso cambio de perspectiva corren parejos. Y de nuevo a la calle, a darlo todo y a intentarse dar del todo, que no viene siendo lo mismo. Cruzarse con todos esos gestos que cuestan a veces tanto de descifrar como lengua desconocida que todo lo muestra y oculta a un mismo tiempo.
Y darme cuenta de que una vez más estaba atrapada en esa trampa para torpes y mirar esos dos huecos bien profundos y asentados que son los de meter mis patitas dentro, una vez, y otra...
Poco a poco va llegando la falta de aliciente para continuar una historia que si fuera un poco menos nunca hubiera llegado a darse. Y como siempre ahí están las dos posibilidades para actuar. Una es la fácil pero no por ello buena, de continuar a ver qué pasa, de dejarse llevar por el espejismo y con los distractores de la travesía mantener la mente ocupada, aletargada más bien. La otra, a mi
entender, es la responsable: plantarse un día frente al espejo y mirarse con la mente bien abierta; ¿qué es lo que quiero, es esto que ahora ha llegado, podrían ser todos los detalles que he ido viendo simples curiosidades de la relación que la hacen algo particular, o es lo que me temo y esto empieza a hacer más ruidos extraños que el motor de mi coche a poco de tenerle que pasar la ITV? Si el resultado es que no pasa la inspección apropiadamente es que esa relación queda definitivamente relegada al arrastre.
Obcecarse en mantener algo inerte con vida viene siendo del todo catastrófico a nivel personal. La cuestión es cuánto tiempo tardamos en asumir que está ahí, que no es bonito, que tampoco es normal, y que eres tú y nadie más la que tiene que reconducir la situación hacia un puerto más próspero.
Al borde del mismo error es importante saber retroceder, y desandar los propios pasos, y ceder. Porque a veces aprender y desaprender es un doloroso camino paralelo en el que el disgusto del fracaso y las alegrías de un exitoso cambio de perspectiva corren parejos. Y de nuevo a la calle, a darlo todo y a intentarse dar del todo, que no viene siendo lo mismo. Cruzarse con todos esos gestos que cuestan a veces tanto de descifrar como lengua desconocida que todo lo muestra y oculta a un mismo tiempo.
Y darme cuenta de que una vez más estaba atrapada en esa trampa para torpes y mirar esos dos huecos bien profundos y asentados que son los de meter mis patitas dentro, una vez, y otra...
sábado, 4 de agosto de 2012
Plaga de Zombies
Intercambiando impresiones por esa calle, que es camino de todas direcciones, con el lado ese que nunca se ve de la luna y esperando una respuesta, eludiendo ese retazo de pensamiento que te intenta desesperar; ese puede ser un buen pasatiempo porque hay vivencias que no podrían considerarse desacertadas en ningún caso. Inclusive pasas de nuevo por ese rincón que todavía cree que sabe algo, que todavía piensa que existen los cuentos que ha leído y reitera su paso a zancada larga sabiendo que está ahí o debiera estar la solución a tal enigma, que es llegar a otro destino a partir de un mismo camino. Puede que no sea éste el que cambie sino que la que cambias eres tú, tú y tus circunstancias, tú y con quién decides compartir tiempo y espacio, tú y quién decide compartir o no tiempo y espacio contigo, el atrezo, más o menos apropiado a las circunstancias, y ante todo la experiencia pasada de todas las veces que has decidido emprender el paso. Y el paseo que no es sólo de ese de disfrutar el paisaje, los olores y sonidos, sino que es también un paseo por la memoria en la que algunas cosas te sorprenderán por inauditas y otras serán ya perro viejo.
Tanto para lo bueno como para lo no tan bueno, todo cae por su propio peso. Y no hay más que dos opciones, con lo que la decisión a simple vista parecería sencilla, que son aceptarlo y obrar en consecuencia u obcecarse en imposibilidades que en el fondo sabes que lo son; y todo para llegar finalmente al mismo destino que era el que ya se dejaba entrever desde el comienzo. La intuición es fiel consejera digna de no ser desoída.
Tanto para lo bueno como para lo no tan bueno, todo cae por su propio peso. Y no hay más que dos opciones, con lo que la decisión a simple vista parecería sencilla, que son aceptarlo y obrar en consecuencia u obcecarse en imposibilidades que en el fondo sabes que lo son; y todo para llegar finalmente al mismo destino que era el que ya se dejaba entrever desde el comienzo. La intuición es fiel consejera digna de no ser desoída.
miércoles, 27 de junio de 2012
Los abusos del cariño
Quedarse inerme a través del frío
sólo sintiéndolo
retomando en su espesura
la búsqueda a paso lento
macerando el tiempo
desandando,
imbrincando lo propio y lo ajeno.
Ataque al reloj
A uno mismo
A lo que uno no fue;
horas imperdibles
entre pendencieros vientos
que de atrás adelante
impulsando refrenan el instinto.
Crepitando las tardes de abril
cambiando e incitando al cambio,
lanzando piedras al tejado
que de tanto peso se vence
Y no es la primera lluvia de piedras que veo.
No voy a estremecerme con el desplome
ni intentar detener lo inapelable.
Hay cosas que sólo cabe aceptar,
ver, analizar, en todo caso,
pero dejarlas ser...
No así con las cosas que no son,
y las dejamos ver y ser vistas
sucintamente motivadas.
Sólo turbadas palabras manando.
Aceptar el desacierto ordinario
y el imperfecto sustrato que nos domina
para prevalecer.
Aterido tras una ventana de plomo
esos ojos se cierran;
y las nubes ocultan el sol con su abrazo
y los días la vagueza del alma,
con su vagabundeo por uno mismo
en el que encontrarse puede ser
como llevarse un susto de muerte;
de extrañados ojos en la nuca
pasmado el ánimo despierta
olores de un día soleado
a lontananza de tardes aquellas.
Y con un rubor de fruta madura
dejarse vencer...
viendo morirse el día en su rostro,
día de esos de partiendo sin irse
de romper heridas sin curarlas.
Y la memoria a oscuras
y a su luz mirar el camino
andado y por andar
con esa pared que lo recorre;
cayendo a gotas finas, casi imperceptibles,
la vida desangrándose
y mojando sin mojar.
sólo sintiéndolo
retomando en su espesura
la búsqueda a paso lento
macerando el tiempo
desandando,
imbrincando lo propio y lo ajeno.
Ataque al reloj
A uno mismo
A lo que uno no fue;
horas imperdibles
entre pendencieros vientos
que de atrás adelante
impulsando refrenan el instinto.
Crepitando las tardes de abril
cambiando e incitando al cambio,
lanzando piedras al tejado
que de tanto peso se vence
Y no es la primera lluvia de piedras que veo.
No voy a estremecerme con el desplome
ni intentar detener lo inapelable.
Hay cosas que sólo cabe aceptar,
ver, analizar, en todo caso,
pero dejarlas ser...
No así con las cosas que no son,
y las dejamos ver y ser vistas
sucintamente motivadas.
Sólo turbadas palabras manando.
Aceptar el desacierto ordinario
y el imperfecto sustrato que nos domina
para prevalecer.
Aterido tras una ventana de plomoesos ojos se cierran;
y las nubes ocultan el sol con su abrazo
y los días la vagueza del alma,
con su vagabundeo por uno mismo
en el que encontrarse puede ser
como llevarse un susto de muerte;
de extrañados ojos en la nuca
pasmado el ánimo despierta
olores de un día soleado
a lontananza de tardes aquellas.
Y con un rubor de fruta madura
dejarse vencer...
viendo morirse el día en su rostro,
día de esos de partiendo sin irse
de romper heridas sin curarlas.
Y la memoria a oscuras
y a su luz mirar el camino
andado y por andar
con esa pared que lo recorre;
cayendo a gotas finas, casi imperceptibles,
la vida desangrándose
y mojando sin mojar.
viernes, 11 de mayo de 2012
Ser o Tener
Desde esta noche de despiece por placer
el de recombinar las piezas del puzzle
y mirar, remirar las figuras resultantes
con ojos de funambulista
La caída más tonta, en la acera más acostumbrada
caer con el trastabillar de unos labios
volver a la carga
batirse en duelo con enanos
y no saber dónde termina el traspiés
y cuándo se ha iniciado la lucha
Como pequeños cortes hechos con papel
cae caduca lluvia de ideas perdidas,
puñetazos al aire, grito a nadie,
blandiendo su esquivo de certezas
Quedarse mirando el vacío
con párpados de mimbre y hedor cerúleo
sin saber qué es lo cierto
cuáles los recuerdos adquiridos;
emanarse las ideas como aire exhalado...
Contagio inminente, más ojos que ven
sin tampoco saber si es buena cosa
o si es mejor no hacer caer algunas vendas
el de recombinar las piezas del puzzle
y mirar, remirar las figuras resultantes
con ojos de funambulista
La caída más tonta, en la acera más acostumbrada
caer con el trastabillar de unos labios
volver a la carga
batirse en duelo con enanos
y no saber dónde termina el traspiés
y cuándo se ha iniciado la lucha
Como pequeños cortes hechos con papel
cae caduca lluvia de ideas perdidas,
puñetazos al aire, grito a nadie,
blandiendo su esquivo de certezas
Quedarse mirando el vacío
con párpados de mimbre y hedor cerúleo
sin saber qué es lo cierto
cuáles los recuerdos adquiridos;
emanarse las ideas como aire exhalado...
Contagio inminente, más ojos que ven
sin tampoco saber si es buena cosa
o si es mejor no hacer caer algunas vendas
jueves, 29 de marzo de 2012
Creer para ver
Hace poco, entre que hacía tiempo para ponerme camino de la cama, tuve un sueño de esos particulares, que te dejan al recordarlos pensando en sus posibles significados durante un rato y que son certeza de que te has quedado dormida en algún momento, aunque no lo tuvieras muy claro… esos estados de letargo que uno consigue en posturas nada naturales en el sofá. La cosa es que alcanzo a recordar caminos enrevesados por los que tenía que transitar, uno detrás de otro, a veces con desvíos que debía coger; algunos eran sólo de ida y en otros era obligada la vuelta; unos eran ciertos y otros causaban poco menos de confusión (estos últimos eran del tipo ida y vuelta), lo cual se traducía en no encontrar el camino de vuelta, aunque sabía que no había ninguna clase de peligro en aquello, pero el hecho de no saber hacia dónde tirar resultaba como poco desconcertante
Supongo que estos sueños te dejan pensando porque la vida no es más que un laberinto con un montón de pistas para hacer de guía y muchas bifurcaciones, con lo que a pesar de las pistas también hay bastantes posibilidades de no atinar con lo correcto en algún punto
Hay espacios de tiempo en que levantarse se hace tan duro como abrir y cerrar a diario esa ventana de bordes oxidados, que aunque se arregle parece presentir la humedad del naufragio. Entrever a través de una persiana, sabiendo además que estás entreviendo; son fases que supongo hay que pasar para reencontrar ese punto en alguna parte de uno mismo en que queda constancia de lo que uno quiere, cambiante, eso sí, conforme para el tiempo, cambia el tiempo y cambia uno de color
Hay cosas que no se alteran, aunque nos gustaría que sí lo hicieran, o nos creamos o queramos creer que ya lo han hecho. Lo primero es asumir que el cambio cuesta, no sobra con voluntad sino que requiere de facilitadores que a veces están y a veces hay que esperarlos; así es que fundamental la paciencia y como saldo el creernos por encima de las circunstancias; y empezar a ser un poco humildes, que no por andar por ahí diciendo que uno es un fuera de serie se llega a serlo
Para bien o para mal uno no puede mudarse de sí mismo
Supongo que estos sueños te dejan pensando porque la vida no es más que un laberinto con un montón de pistas para hacer de guía y muchas bifurcaciones, con lo que a pesar de las pistas también hay bastantes posibilidades de no atinar con lo correcto en algún punto
Hay espacios de tiempo en que levantarse se hace tan duro como abrir y cerrar a diario esa ventana de bordes oxidados, que aunque se arregle parece presentir la humedad del naufragio. Entrever a través de una persiana, sabiendo además que estás entreviendo; son fases que supongo hay que pasar para reencontrar ese punto en alguna parte de uno mismo en que queda constancia de lo que uno quiere, cambiante, eso sí, conforme para el tiempo, cambia el tiempo y cambia uno de color
Hay cosas que no se alteran, aunque nos gustaría que sí lo hicieran, o nos creamos o queramos creer que ya lo han hecho. Lo primero es asumir que el cambio cuesta, no sobra con voluntad sino que requiere de facilitadores que a veces están y a veces hay que esperarlos; así es que fundamental la paciencia y como saldo el creernos por encima de las circunstancias; y empezar a ser un poco humildes, que no por andar por ahí diciendo que uno es un fuera de serie se llega a serlo
Para bien o para mal uno no puede mudarse de sí mismo
lunes, 6 de febrero de 2012
Sopa no tan fría
De extraña liga, iluso parangón;
un mecer cortejando a la verdad
cristianizando unas alas selladas
en apocado vestigio, y desdeñado
vuelo abatido, inerme, reposado.
Y entonces, punto en que retuve
una luna menguante ataviada
que de resuello vacilaba
la guisa con que reanudar
con holgura la arrancada. Vientos;

Y retornar de tan profundo sueño
pesada losa sin consuelo
Y retomar, manos que ahora llenas
no advirtieron el gravoso idilio
ni tanta farfulla entre enemigos
fieles citas, virar reiterado
todo girando en torno a una raíz,
con sus besos, sonrisas... Puente;
Para queridos de astroso desempeño
el no pude ver es su plato fuerte,
el necesitar un trance sin remedio,
y el desposeerse surgir sin empeño.
un mecer cortejando a la verdad
cristianizando unas alas selladas
en apocado vestigio, y desdeñado
vuelo abatido, inerme, reposado.
Y entonces, punto en que retuve
una luna menguante ataviada
que de resuello vacilaba
la guisa con que reanudar
con holgura la arrancada. Vientos;

Y retornar de tan profundo sueño
pesada losa sin consuelo
Y retomar, manos que ahora llenas
no advirtieron el gravoso idilio
ni tanta farfulla entre enemigos
fieles citas, virar reiterado
todo girando en torno a una raíz,
con sus besos, sonrisas... Puente;
Para queridos de astroso desempeño
el no pude ver es su plato fuerte,
el necesitar un trance sin remedio,
y el desposeerse surgir sin empeño.
sábado, 31 de diciembre de 2011
La noche
Golosos tentempiés que fueron de ti y de mí,
ahora otros saborean quizás tales guisas,
días que en volandas llegan a mi repisa
Rebuscando así de lejos en el baúl de otro;
año huido entre la contienda y el sosiego
entre el pavoroso intuir, ser y no pienso;
y el más aún terrible ingrato de discernir,
no entender el cómputo puestos a ver;
de mi propia letra no alcanzo entender
Afable y costoso, la romana tampoco entiende
que con mano de trapo bosquejar el trazo,
se torna ardua labor y copado de tal fardo...
En este año que hoy muere sin costura a mano,
que ya no se sabe en dónde cae el escollo
ni hacia qué derrotero cursar tal embrollo

Y propósitos para el nuevo año, unos cuantos que no son ni dejar de fumar ni adelgazar 14 kilos.
ahora otros saborean quizás tales guisas,
días que en volandas llegan a mi repisa
Rebuscando así de lejos en el baúl de otro;

año huido entre la contienda y el sosiego
entre el pavoroso intuir, ser y no pienso;
y el más aún terrible ingrato de discernir,
no entender el cómputo puestos a ver;
de mi propia letra no alcanzo entender
Afable y costoso, la romana tampoco entiende
que con mano de trapo bosquejar el trazo,
se torna ardua labor y copado de tal fardo...
En este año que hoy muere sin costura a mano,
que ya no se sabe en dónde cae el escollo
ni hacia qué derrotero cursar tal embrollo

Y propósitos para el nuevo año, unos cuantos que no son ni dejar de fumar ni adelgazar 14 kilos.
martes, 27 de diciembre de 2011
Relecturas
Cómo saber si uno puede habitar por siempre fuera de uno mismo
y desde allí despertar la maquinaria a diario y hacerle guía;
Y hacerse amo de unos sentidos que ya no habito,
barruntar el desperfecto de un aire ya exhalado
reprimir el peso en los párpados de un día aciago
conmoverse con el roce de cadenas inermes
la risa en labios ajenos y el velado musitar de los míos.
En fin, un recibir como acopio de barreduras,
tremendo arsenal de contrariedad y desolación.
Y las mías, dudas de realidades más o menos objetivas,
como si uno puede llegar a morir de nostalgia
o ceñirse ilimitadamente el alma antes de detonar
a unos lindes que se desdibujan con cada rastro,
que ya no sabe uno si las pisadas van por dentro o por fuera.
Ya cansada, no tiene sentido ni desmentir,
lo que me empeñé en negar por tanto tiempo.
Y destapas el continuo vaivén de la vida
ese alejarte de algo para asistir a otro roce,
y la garganta con otro silencio atragantado, a medio huir.
Hay que hacerse a la idea de que hay ocasiones en las que no va a entendernos más que uno mismo, y con poca suerte ni eso.
y desde allí despertar la maquinaria a diario y hacerle guía;
Y hacerse amo de unos sentidos que ya no habito,
barruntar el desperfecto de un aire ya exhalado
reprimir el peso en los párpados de un día aciago
conmoverse con el roce de cadenas inermes
la risa en labios ajenos y el velado musitar de los míos.
En fin, un recibir como acopio de barreduras,
tremendo arsenal de contrariedad y desolación.
Y las mías, dudas de realidades más o menos objetivas,
como si uno puede llegar a morir de nostalgia
o ceñirse ilimitadamente el alma antes de detonar
a unos lindes que se desdibujan con cada rastro,
que ya no sabe uno si las pisadas van por dentro o por fuera.
Ya cansada, no tiene sentido ni desmentir,
lo que me empeñé en negar por tanto tiempo.
Y destapas el continuo vaivén de la vida
ese alejarte de algo para asistir a otro roce,
y la garganta con otro silencio atragantado, a medio huir.
Hay que hacerse a la idea de que hay ocasiones en las que no va a entendernos más que uno mismo, y con poca suerte ni eso.
martes, 27 de septiembre de 2011
Resoluciones populares
Tocar, sentir, los párpados cayendo pálidos en desmesura, como atraídos por fuerza escondida que todo lo amansa, acabando con la ansiedad al sumir lo absurdo en un sueño. Oír y decir palabras vacías anudándose a una causa que sin ser perdida poco a poco se desvanece. Volver a reaccionar desde los entresijos del miedo, del saberse virtuoso de castigo divino próximo y dejar de hacer lo obligado para sentirse uno mismo
Las ventanas vuelven a ser conciencia del encierro de quien no le atan ni custodian, pero actúa como miles de cadenas le impidiesen el vuelo. Pájaros del desaliento
En mitad del clamor, del revuelo y del poner el grito propio sobre el de los demás, las penas que no se crispan, a su son de aparezco y me esfumo entre distraídos discurrir del tiempo en un coche
Cuando lo cierto es la incoherencia de calibrar, recapacitar, reintentar para nada, las horas prontas en las que la ansiedad aprieta se convierten en felpudos en los que la espera parece una eternidad; platos sin forma ni gracia para servir más comida
Lengua enroscando infinito ser
Para no enrolarme en sonidos de hiedra
Anidar repletas vitrinas, sombreros de mala paja
Supurar resquemores de batallas de sábado
Y en cuando en cuando pechos deshaciéndose
resbalándote desdeñosos entre puerto y casa:
desordenados compases asemejándose a un río
sobando rocas tan resbaladizas de verdín
y cosiendo ese andar lúgubre de animal abatido.
A unos pasos nimios, un batir de alas
el morir como sereno discurrir de una orilla
como la inapreciable aprehensión del aire
o el rocoso sentir de una pluma
Párpados que duelen como el amarillo del norte
se entrecierran con placidez de una barca
en un día calmo con ceñir de sirena,
oliendo a tormenta de verano
Sentir que se aprisiona, tal es la savia en un tronco
en pupilas que se cruzan sin inmutarse
en hierática algarabía del que miente
en abyecto patetismo del indolente
en gritos sin más motivo que gritar
Hebras sedosas para cargar cristales
y un no pestañear de ponientes que impone
Zancada atrás,
Contragolpe,
Valorar las mermas,
Y cuando se acerca el seco dulzor del pino
se reabren al sueño de mi ombligo
los días de bici y heridas
de larga caña
embarrando, enmarañando el nudo
amansando secuoyas como fantasmas,
derribadas en monótono roce de aleluyas
inerte claraboya alejándose…
A veces hay que ser costalero de uno mismo
caminar con el corazón en la mano
un secor pantanoso cerrando el atajo
requerir sin respuesta un blandir del irresoluto
alentando con temblor de pedrada
aspirar repetido de sentir de carcoma,
oler la madera muerta,
sucumbir un poco, y continuar
A veces la vida es como intentar recordar una palabra que sabemos encaja en un crucigrama y no encontrarla; y resarcirse sabiendo que no la encontrarás con el sencillo placer de la búsqueda; y sufrir, asimismo, por exactamente el mismo motivo
Las ventanas vuelven a ser conciencia del encierro de quien no le atan ni custodian, pero actúa como miles de cadenas le impidiesen el vuelo. Pájaros del desaliento
En mitad del clamor, del revuelo y del poner el grito propio sobre el de los demás, las penas que no se crispan, a su son de aparezco y me esfumo entre distraídos discurrir del tiempo en un coche
Cuando lo cierto es la incoherencia de calibrar, recapacitar, reintentar para nada, las horas prontas en las que la ansiedad aprieta se convierten en felpudos en los que la espera parece una eternidad; platos sin forma ni gracia para servir más comida
Lengua enroscando infinito ser
Para no enrolarme en sonidos de hiedra
Anidar repletas vitrinas, sombreros de mala paja
Supurar resquemores de batallas de sábado
Y en cuando en cuando pechos deshaciéndose
resbalándote desdeñosos entre puerto y casa:
desordenados compases asemejándose a un río
sobando rocas tan resbaladizas de verdín
y cosiendo ese andar lúgubre de animal abatido.
A unos pasos nimios, un batir de alas
el morir como sereno discurrir de una orilla
como la inapreciable aprehensión del aire
o el rocoso sentir de una pluma
Párpados que duelen como el amarillo del norte
se entrecierran con placidez de una barca
en un día calmo con ceñir de sirena,
oliendo a tormenta de verano
Sentir que se aprisiona, tal es la savia en un tronco
en pupilas que se cruzan sin inmutarse
en hierática algarabía del que miente
en abyecto patetismo del indolente
en gritos sin más motivo que gritar
Hebras sedosas para cargar cristales
y un no pestañear de ponientes que impone
Zancada atrás,

Contragolpe,
Valorar las mermas,
Y cuando se acerca el seco dulzor del pino
se reabren al sueño de mi ombligo
los días de bici y heridas
de larga caña
embarrando, enmarañando el nudo
amansando secuoyas como fantasmas,
derribadas en monótono roce de aleluyas
inerte claraboya alejándose…
A veces hay que ser costalero de uno mismo
caminar con el corazón en la mano
un secor pantanoso cerrando el atajo
requerir sin respuesta un blandir del irresoluto
alentando con temblor de pedrada
aspirar repetido de sentir de carcoma,
oler la madera muerta,
sucumbir un poco, y continuar
A veces la vida es como intentar recordar una palabra que sabemos encaja en un crucigrama y no encontrarla; y resarcirse sabiendo que no la encontrarás con el sencillo placer de la búsqueda; y sufrir, asimismo, por exactamente el mismo motivo
martes, 31 de mayo de 2011
El tiempo no es importante
Es curioso detectar todas esas pequeñas y grandes cosas que hacemos de determinada manera porque en algún momento algo condujo a hacernos pensar que ese era el modo apropiado, que era algo de lo que avergonzarnos, o algo digno de ser realizado en esos momentos en que tenemos la certeza de que nadie puede echarnos un ojo encima. Y un gusanillo inexplicable nos vuelve a guiar por ese viacrucis de imágenes que ya conocemos. Pisadas que en la arena virgen pueden aminorar el paso tras varias repeticiones nos hacen más liviana la marcha (¿hacia buen puerto?)Esto supongo que nos ocurre a todos en mayor o menor medida
En el caso que me ocupa hoy (más bien últimamente, pero en modo mental) es de otra modalidad de estancamiento. El de soportar. El de ponerse en situaciones que nos hacen sufrir y nos degradan como personas y de las cuales no hacemos nada por huir. Hablo de muchas mujeres de las cuales conozco muy a mi pesar cómo es su vida de pareja. Y con mucho más pesar tengo que verles a ellos cuando las damas no están presentes
Me apesadumbra cada día preguntarme por qué soportan semejantes desplantes, faltas de respeto, infidelidades repetidas…; el desamor
¿Por qué? Por que no sabía yo que le iba a coger tanto cariño… porque es que no lo hace todos los días… porque es que yo creo que ahora ya no es como era antes… y como estas vagas excusas para no afrontar el miedo a recomponerse otras miles podrían añadirse
Desencantaros nenas, porque no va a cambiar, lo va a hacer siempre que pueda, y lo que le tienes no es cariñito del bueno sino dependencia emocional
Y en parte me toca las narices por ver a mis mujeres tristes sufriendo, y en parte porque los estereotipos se mantienen a base de aguantar situaciones inaguantables para el beneficio de muchos, muchos, que no todos, que les conviene mantener el status quo de mierda que tenemos para algunas cosas
jueves, 14 de abril de 2011
Falsas apariencias y otras historietas del debajo del hoyo
"No sé por qué..." pero últimamente no llego a averiguar si es buena idea evitar a los que no sé en qué momento han llegado a la conclusión de que su misión en la vida era adoctrinar, que no intentar entender al otro, y eso me huele a técnica dictatorial como modo de relación
A golpes con el niño muerto, como venganza del recuerdo siempre en repudio, que por una vez se vestía de deseo por lo que un día pudiose decidir por el ser
Y entre ser y no ser, revivir algún ánimo, anóminos todavía cantos a lo desconocido.
No he cejado ni un esfuerzo al encuentro con todo este destino, deseado o no, que no es más que una cortina a correr sobre el negro fondo que pintamos a diario. (el viento de frente frena y despeja el rostro, el que nos da en la espalda llega sin ser visto y, a veces, pasa de largo a nuestro lado sin sernos de provecho, y lo odiamos un poco por ello)
Arrancando a mano de tierras fértiles, como del propio alma, escarbando, apartando el sustento inservible que no quiso elegir volver para ver que fue de ella en otras manos, propiedades de nadie. El hallazgo raíces de agua contenida esperando un mejor momento
¿qué esperabas del invierno más que viento y lluvia? A veces todo es cuestión de expectativa… qué esperas recoger, con lo que has dado, qué piensas que te debe dar la vida, los demás, etc. Expectativas materializadas en espera

Por qué seguimos respondiendo igual a las adversidades (igual de mal, me refiero) experiencia tras experiencia… parece que cada hecho negativo deja su bandera en alguna parte de nuestro ser, pero las victorias no marcasen un hito que nos hiciera replantear el propio autoconcepto. Buscamos la forma de reafirmarnos en lo negativo y rehuír toda la información que nos llevaría en una dirección tan distinta…
Piensa que cuando todos te consideren acabado es interesante ver si de verdad has acabado con las cosas que deseas hacer. Si la respuesta es no, me temo se equivocan, como casi siempre vistas las cosas desde afuera
Algo se nos aferra de nuevo en nuevo al pequeño, que nos niega parte de la evolución lógica. Y éste no desaparece a menos que lo dejemos detallar su parte; tienen su propia visión de los hechos y no va a admitir que la realidad es otra; tras esas cuencas vacías de expresión esto es así, nada más que puro sentimiento buscando su hueco para ver el mundo y salir, y hacer ese trecho que le queda para, por fin, dejarte a ti solito hacer el tuyo
Mi lecho tallado es de roca, que con paja se olvida su dureza.
Los dados están en el aire, pendiente el siguiente paso de su destino repetitivo. Giran, golpear, rodar y dejarse vencer, amoldando su ser al lecho que recoge su caída. Pero qué hacer cuando el lecho es mar y sus aguas turbulentas, y sus caras déjanse ver en alternancia, como día de 3 soles. Más caras, más olvidos ineludibles, más vueltas, sin futuro mínimamente predecible. Miradas que fugaces desaparecen, pero a estos no les pidas deseos, no son más que un reflejo de un día hermoso en los ojos que lo recuerdan

Puerta, llamarás, será como un ruido no escuchado,
miradas viles,como de odioso sentimiento,
territorio hostil, a veces, aún sembrado, aún sembrando
agostado, eso sí, listo para la venta
el género descuidado, ahí sigue
la valentía que siempre se te esconde detrás.
Y yo que lo miro todo, y no hay ganas.
Reforestar, cultivar, cuidar,
Y no hay ganas,
Por más que lo intento
A golpes con el niño muerto, como venganza del recuerdo siempre en repudio, que por una vez se vestía de deseo por lo que un día pudiose decidir por el ser
Y entre ser y no ser, revivir algún ánimo, anóminos todavía cantos a lo desconocido.
No he cejado ni un esfuerzo al encuentro con todo este destino, deseado o no, que no es más que una cortina a correr sobre el negro fondo que pintamos a diario. (el viento de frente frena y despeja el rostro, el que nos da en la espalda llega sin ser visto y, a veces, pasa de largo a nuestro lado sin sernos de provecho, y lo odiamos un poco por ello)
Arrancando a mano de tierras fértiles, como del propio alma, escarbando, apartando el sustento inservible que no quiso elegir volver para ver que fue de ella en otras manos, propiedades de nadie. El hallazgo raíces de agua contenida esperando un mejor momento
¿qué esperabas del invierno más que viento y lluvia? A veces todo es cuestión de expectativa… qué esperas recoger, con lo que has dado, qué piensas que te debe dar la vida, los demás, etc. Expectativas materializadas en espera

Por qué seguimos respondiendo igual a las adversidades (igual de mal, me refiero) experiencia tras experiencia… parece que cada hecho negativo deja su bandera en alguna parte de nuestro ser, pero las victorias no marcasen un hito que nos hiciera replantear el propio autoconcepto. Buscamos la forma de reafirmarnos en lo negativo y rehuír toda la información que nos llevaría en una dirección tan distinta…
Piensa que cuando todos te consideren acabado es interesante ver si de verdad has acabado con las cosas que deseas hacer. Si la respuesta es no, me temo se equivocan, como casi siempre vistas las cosas desde afuera
Algo se nos aferra de nuevo en nuevo al pequeño, que nos niega parte de la evolución lógica. Y éste no desaparece a menos que lo dejemos detallar su parte; tienen su propia visión de los hechos y no va a admitir que la realidad es otra; tras esas cuencas vacías de expresión esto es así, nada más que puro sentimiento buscando su hueco para ver el mundo y salir, y hacer ese trecho que le queda para, por fin, dejarte a ti solito hacer el tuyo
Mi lecho tallado es de roca, que con paja se olvida su dureza.
Los dados están en el aire, pendiente el siguiente paso de su destino repetitivo. Giran, golpear, rodar y dejarse vencer, amoldando su ser al lecho que recoge su caída. Pero qué hacer cuando el lecho es mar y sus aguas turbulentas, y sus caras déjanse ver en alternancia, como día de 3 soles. Más caras, más olvidos ineludibles, más vueltas, sin futuro mínimamente predecible. Miradas que fugaces desaparecen, pero a estos no les pidas deseos, no son más que un reflejo de un día hermoso en los ojos que lo recuerdan

Puerta, llamarás, será como un ruido no escuchado,
miradas viles,como de odioso sentimiento,
territorio hostil, a veces, aún sembrado, aún sembrando
agostado, eso sí, listo para la venta
el género descuidado, ahí sigue
la valentía que siempre se te esconde detrás.
Y yo que lo miro todo, y no hay ganas.
Reforestar, cultivar, cuidar,
Y no hay ganas,
Por más que lo intento
lunes, 31 de enero de 2011
El camino para el regreso
El tiempo del regreso es igual que el de venida, más lo que nos dejamos en todas las pausas para, mirando entre el recelo y la curiosidad, ver si nos persigue
Cuarteando brazos tempranos puedo
ver desde ahora cómo son sus dientes
marchitos nidos sin sostén que cayendo
vencen con resistencia la corriente;
con un caer y caer que es nunca llegar,
alzarse doliendo para sólo ver marchar
Lo peor de su insistencia es ser trayecto,
ser viento atrapado entre sus ramas,
entre sus débiles puntos inyectos
e impávidos contemplar
Pulimentado aliento creador, el que engaña,
al que no hallaré más sentido,
que alimentará al cuerpo de palabras.
Tómate otra, que yo invito;
el escarnio imantando al contado;
negro albor es, en fin, su brillo
La creación del alba en la noche no abandona
y en ella miedos, lástima, y otros sentimientos aciagos
dejan vía a desvelo del que no perdona,
dibujando sobre grises, ejes cartesianos
Cuarteando brazos tempranos puedo
ver desde ahora cómo son sus dientes
marchitos nidos sin sostén que cayendo
vencen con resistencia la corriente;
con un caer y caer que es nunca llegar,
alzarse doliendo para sólo ver marchar
Lo peor de su insistencia es ser trayecto,
ser viento atrapado entre sus ramas,
entre sus débiles puntos inyectos
e impávidos contemplar
Pulimentado aliento creador, el que engaña,
al que no hallaré más sentido,
que alimentará al cuerpo de palabras.
Tómate otra, que yo invito;
el escarnio imantando al contado;
negro albor es, en fin, su brillo
La creación del alba en la noche no abandona
y en ella miedos, lástima, y otros sentimientos aciagos
dejan vía a desvelo del que no perdona,
dibujando sobre grises, ejes cartesianos
miércoles, 5 de enero de 2011
Las vidas de posibles II
Como el engaño deliberado para quien cree a sus ojos antes que a sus manos. Por eso a manosear nuestros propios ideales. No hay mejor forma de comprobar cuán ciertos son, cuán desnudos están. Hay cosas que existen porque la contamos; es el engaño del lenguaje, es el timo de la realidad construída, la ciudad de las ideas donde pocos son felices
El afán de las horas muertas profanando la paz del desasosiego, del que si sacan es contravoluntad y sin el que no sabemos vivir, a falta de más interior, más vida que así por ser lo mejor para el propio ego

Personas sin alma a la competición para arañar rostros con insatisfacción. Y el poco valor de personas que aprecio para, "simplemente", ignorarles y buscar un camino que aparte, además de caminos de tiempo, ascuas que calienten, ahumen, ahoguen a veces, iluminen con rojos las caras que respiren de su ser, consumiendo ambos el oxígeno de un ambiente arrebatado por las vidas. Fuego como camino de rendición, redimirse, renaceres múltiples y muertes únicas
Todo pasa, incluso el tiempo; tras de mí alguien vestido de caballero echa su vida por la ranura de una tragaperras
Gastamos más energía muchas veces en autodestruírnos que en sacarnos de una situación penosa. ¿No sabemos? ¿No queremos? ¿O no "procuramos tanto bien" para nosotros mismos como para con los demás?
El afán de las horas muertas profanando la paz del desasosiego, del que si sacan es contravoluntad y sin el que no sabemos vivir, a falta de más interior, más vida que así por ser lo mejor para el propio ego

Personas sin alma a la competición para arañar rostros con insatisfacción. Y el poco valor de personas que aprecio para, "simplemente", ignorarles y buscar un camino que aparte, además de caminos de tiempo, ascuas que calienten, ahumen, ahoguen a veces, iluminen con rojos las caras que respiren de su ser, consumiendo ambos el oxígeno de un ambiente arrebatado por las vidas. Fuego como camino de rendición, redimirse, renaceres múltiples y muertes únicas
Todo pasa, incluso el tiempo; tras de mí alguien vestido de caballero echa su vida por la ranura de una tragaperras
Gastamos más energía muchas veces en autodestruírnos que en sacarnos de una situación penosa. ¿No sabemos? ¿No queremos? ¿O no "procuramos tanto bien" para nosotros mismos como para con los demás?
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Las vidas de posibles
Frente a una dorada, más dorado el ambiente, descubres qu estabas donde tenías que estar, aunque te olvidaste de todo ello, por el ajeno certero eros que dirige el tiempo del mundo. Era como tenía que ser para guiar firme bajo temporal incierto en su curso. Basten miradas extrañadas para soportar lo que digo, que cuanto más paso del 90% de la gente más firme es el suelo que piso
Hoy no estoy dispuerta a gastar tiempo con mala, falsa gente; y tampoco quiero ver que las personas que aprecio tengan que aguantar semejante desperdicio de recursos. Pero cada cual debe sorporta el peso que haya decidido mantener ahí, a pesar de inútil como la insoportable levedad del ser, la insorportable soledad del resistir, del consentir (que no aceptar ni tolerar; que hay faltas que no son pasables)
A la cumbre de mis deseos podría descarriar varias eternidades. Pues la realidad es un niño con doble filo, que llora y mama irritando hasta las pieles más cuidadas, llegando por múltipless vías al irreversile camino del atolondramiento mental transitorio, que requiere más dosis de esfuerzo para desandarlo: de cuesta abajo es la ida y con empinada carrera, ramas emergiendo del suelo, ocultas bajo hojarasca, charcos, espinas y rocas, la vía para salir de tal estado
Pera los trucos trágicos están para saciarse de ellos y abusarles merecen. Tenerse en buen lugar, eso válgame que es cierto, que merecido destino es
Gastamos nuestras armas de hombre, y de mujer, y en pie de guerra contra los que no ven más que 40 cadáveres en el campo arrasado, porque existen más que cada cual se viste con los que les motivan. Los cursos muertos son trajes que al vivo le hacen precisamente menos muerto
Pesa que todo se desvirtúa conforme me adentro en su conocimiento: a la gente se le ha olvidado de dónde viene y faltando a quienes comparten origen se insultan a sí mismo, el odio heterovertido, siempre reflejo del propio autoconcepto. De puertas para adentro las vigas ya se pudren y los cimientos flojean: ¿por qué te empeñas en restaurar la fachada?, un edificio histórico es un edificio histórico, y una personalidad en ruinas es lo que es
Hoy no estoy dispuerta a gastar tiempo con mala, falsa gente; y tampoco quiero ver que las personas que aprecio tengan que aguantar semejante desperdicio de recursos. Pero cada cual debe sorporta el peso que haya decidido mantener ahí, a pesar de inútil como la insoportable levedad del ser, la insorportable soledad del resistir, del consentir (que no aceptar ni tolerar; que hay faltas que no son pasables)
A la cumbre de mis deseos podría descarriar varias eternidades. Pues la realidad es un niño con doble filo, que llora y mama irritando hasta las pieles más cuidadas, llegando por múltipless vías al irreversile camino del atolondramiento mental transitorio, que requiere más dosis de esfuerzo para desandarlo: de cuesta abajo es la ida y con empinada carrera, ramas emergiendo del suelo, ocultas bajo hojarasca, charcos, espinas y rocas, la vía para salir de tal estado
Pera los trucos trágicos están para saciarse de ellos y abusarles merecen. Tenerse en buen lugar, eso válgame que es cierto, que merecido destino es
Gastamos nuestras armas de hombre, y de mujer, y en pie de guerra contra los que no ven más que 40 cadáveres en el campo arrasado, porque existen más que cada cual se viste con los que les motivan. Los cursos muertos son trajes que al vivo le hacen precisamente menos muerto Pesa que todo se desvirtúa conforme me adentro en su conocimiento: a la gente se le ha olvidado de dónde viene y faltando a quienes comparten origen se insultan a sí mismo, el odio heterovertido, siempre reflejo del propio autoconcepto. De puertas para adentro las vigas ya se pudren y los cimientos flojean: ¿por qué te empeñas en restaurar la fachada?, un edificio histórico es un edificio histórico, y una personalidad en ruinas es lo que es
viernes, 19 de noviembre de 2010
Versión Original
Versioneamos en cada periplo la índole de nuestro yo con resultados varios, y secuelas varias, que pueden complacer más que el auténtico; hay veces que menos. Si conceptualizamos la inteligencia como capacidad de adaptarse al medio esto sería un signo de progreso intelectual en la especie. Pero a fin de cuentas nos desadapta de nosotros mismos; nos salimos del molde de tanto forzar la adaptación y todo pierde un poco el sentido de su ser. Vueltas y más vueltas al son de la música en este baile de gigantes y cabezudos
Para algunas personas parece que la vida se les haya convertido en una tragicomedia de propia creación para justificar su falta de entereza para ser genuino con su sentir. Un quedarse pasmado presagiando el precipicio antecedido de una larga cuesta abajo. Sentados, muchos esperan que el tirón inefable de la vida les termine haciendo culeras en el pantalón; Es el puntito que les falta
Para algunas personas parece que la vida se les haya convertido en una tragicomedia de propia creación para justificar su falta de entereza para ser genuino con su sentir. Un quedarse pasmado presagiando el precipicio antecedido de una larga cuesta abajo. Sentados, muchos esperan que el tirón inefable de la vida les termine haciendo culeras en el pantalón; Es el puntito que les faltajueves, 21 de octubre de 2010
Lo fortuito
La saña que deshaciéndose a cada embate…
Tras de todo, ojos de maga de mirada rala todavía,
que en paredes negras blanquinegros proyectase.
Sobre la negra pared lo negro se confunde y lo blanco…
Abrigos conmoviéndose por su peso,
en la silla su peso se mantiene pero no abriga;
engullirse insignias perdidas como sin estima
en ojos de no descubrir.
Bajar, arrepentir, atorar pensamientos
de tan usados desajados,
los de la cobardía de no huír
Esperanzados modales para conservar
formas y más formas del postergo,
del pretendido extravío de la memoria
y con verdadera unción recapacitar
el sinsentido de todo ello,
y si quiera sin sentido reanudar
de nuevo a por las famas de lo súbito
Tras de todo, ojos de maga de mirada rala todavía,
que en paredes negras blanquinegros proyectase.
Sobre la negra pared lo negro se confunde y lo blanco…
Abrigos conmoviéndose por su peso,
en la silla su peso se mantiene pero no abriga;
engullirse insignias perdidas como sin estima
en ojos de no descubrir.
Bajar, arrepentir, atorar pensamientos
de tan usados desajados,
los de la cobardía de no huír
Esperanzados modales para conservar
formas y más formas del postergo,
del pretendido extravío de la memoria
y con verdadera unción recapacitar
el sinsentido de todo ello,
y si quiera sin sentido reanudar
de nuevo a por las famas de lo súbito
domingo, 10 de octubre de 2010
Desconexión
En la naturaleza el curso de las cosas permanece paralelo al irregular caótico del mundo civilizado y por momentos podemos inmiscuirnos en ella sin alterar su quietud pasajera, que deja paso a otra quietud cuando la anterior ya ha cumplido con lo suyo

Hay decisiones que te dejan solo, imposible acercamiento hacia nadie, y hacia nada, porque la propia nada es el único medio para dirimir entre lo cierto y lo posible, lo que te gustaría que fuera y lo que parece ser, entre un ahora incierto o en un mañana, también incierto; que así es la realidad, las consecuencias de las determinaciones que hoy tomamos proponiéndonoslas a nosotros mismos como nacidas del profundísimo pozo de nuestras convicciones, qué será el mañana, inciertos habituales con los que aprendemos o no a convivir
Yo, la pared en blanco, la arena que se consume…
Si importante es lo que sale en la televisión, lo mío son futilidades

Hay decisiones que te dejan solo, imposible acercamiento hacia nadie, y hacia nada, porque la propia nada es el único medio para dirimir entre lo cierto y lo posible, lo que te gustaría que fuera y lo que parece ser, entre un ahora incierto o en un mañana, también incierto; que así es la realidad, las consecuencias de las determinaciones que hoy tomamos proponiéndonoslas a nosotros mismos como nacidas del profundísimo pozo de nuestras convicciones, qué será el mañana, inciertos habituales con los que aprendemos o no a convivir
Yo, la pared en blanco, la arena que se consume…
Si importante es lo que sale en la televisión, lo mío son futilidades
miércoles, 29 de septiembre de 2010
¿Y si cantase bingo?
Algunos sabores se caducan constantemente, sucediéndoles otros de igual previsto futuro. Aquí no tendré que quedarme escuchando los copos caer con la ciudad en silencio; sí las hojas, el humo de un cigarro hacerse notar más de la cuenta y la temprana sombra naranja detrás de las ramas. Cómo, cuándo o por qué pierden valor cuando lo que nos pesa son los consecuentes derivados de las decisiones que un momento dado tomamos en base a lo que somos, pensamos y sentimos; o valga que sea sin base algunaPuede que todo sea no más que eso: decisiones tomadas en lo fugaz de un segundo, marchitos que seguramente para bien fuimos atesorando. Y lo dicho, con más o menos sentido zascandileamos entre lo que somos
Muy largos los destinos para abarcarlos en una sola vida, con estrechez de miras y brazos cortitos, o finitos (tremendamente imposible)
Esforzarse en arrumbar por entre el gran timo es como encontrar el camino de lo cierto entre delirios. El pueblo tiene el poder, otra cosa es que lo ejerza, que se está más cómodo en el sofá o en el taburete de un bar, comentando las jugadas de los políticos, los sindicatos, etc. Criticar, parece ser, es el “movimiento” ciudadano de nuestro tiempo
sábado, 25 de septiembre de 2010
El montón de colillas

Por no correr en vez de andar mirando cada dos pasos el camino recorrido, por no escapar dejarse alcanzar. Para esas excepciones que nunca se darán existe un nombre de esos innombrables por imposibles de aprehender y de no anhelar
Las páginas en blanco se suceden, las huidas premeditadas, sin poder dejar de moverse… nada es lo que parece; así son muchas veces las realidades que vivimos, verdades parciales que pueden llegar a ser mentiras (Precisamente por parciales. Que actuar sabiendo sólo una pequeña parte de la realidad puede errar el tiro) Casi siempre es cuestión de paciencia para ver pasar tiempo sin resultados y personas sin alegría. Y todo va transformándose. Las realidades que dábamos por auténticas, las personas que tomábamos por certeras y las fuerzas comedidas. Algunos tiros gotean frente al aire predestinados a hacer diana y no hay pie que los detenga, ni marea que decida cuándo derribar lo construido con cimientos de lana mojada
Ni estruendos ni mutismos pienso que sean la solución. Como de costumbre otro imposible equilibrio; pero la realidad funciona con sus propias normas, y esta es una de ellas: adaptarse a su vuelo cambiante, al capricho de los días de no saber con qué ropa salir de casa ni qué momento sería el apropiado para abrir cajones desusadosMás ansiar del aleteo cuando todo indica que la región del olvido se acerca sujetándosenos con pinzas al cuello, como esa ropa que aun habiendo sido lavada sigue sucia, sin otro remedio que tenderla como limpia y esperar que el siguiente ciclo dé mejores resultados
No sé ya si es más práctico creer en las normas o en las irregularidades
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