Tan vagos los días de abril, sin abrirse de alas, o batir duelos, con desconsuelo sin tanto afán, que es mentira vamos con todo, de una, a pecho cubierto por si da frío, con años cargados de hilos y de espaldas; de un año delicioso, acompañado y en buena compañía, deshilvanando las calles, calmando mar salvaje desde la arena, nada menos...
Como creamos cuando éramos, solo entonces, como en la contienda con los hilos, los heridos relegados al balcón, y astillas negligentes; clavense los ojos y tras ellos tú, de mirada perpetua, en ese punto inexacto, en que la lucha, esas escandalosas horas de dedos cayendo, palabras que quisieron ser, ni amar se dijeron, ni sed de diluvio, en un momento para alquimias y vectores. Se hacen valer, erráticos, se hacen valer, de sueños de inexpresión, valle delirio, sombra... ausentado y perenne, unas ganas amargas contra las ávidas, una tras otra midiendo el suelo, levantarse e incurrir, caer...
Cuando te arroja a esa certeza; o es que esa certeza se me lanza a la cara, viéndola venir, sin esquivar el golpe, sin reparar en los daños como siempre he hecho.. Siempre... fea palabra tratando cualquier tema serio, de esos que muchas personas no tiene en su repertorio en esa categoría. Serio para mí es un día en que la risa es cuesta arriba y las ganas cuesta abajo; muy serio es echar de menos, la conciencia sin miramientos de que uno está solo, y necesitar cosas, o eso es el juego que no me gusta, y a mí me encanta jugar..
Hacer y deshacer, deshacerse toda, todo por otro; para qué, para cuándo, todo ha sido por algo? No pasa nada, fue por alguien. Sí pasa pero es una frase que no sé por qué tranquiliza bastante.
Afectos es la sangre estancada a un palmo del suelo, en donde mis sueños tocan techo, en donde a la par, sin sincronía, en aparente calma, desdichada de un poder, que ni empodera, ni te da qué poder; cuando hablamos de dentro, y sobra afuera, en las afueras, la bestia acecha, sólo a quien la mira de frente, inocua para la que esquiva, decidido armario y suelo; dios, qué nada pega esperar la mano deseando el ancla.
Si es que todo ese presagio, ese bulto oculto en olas que rompen, aullidos y chinescas, el dolor tan íntimo jamás relatado, porque no encuentro palabras, pierdo las formas si alguna vez tuve, que me doy a la pleamar con un fácil...
Con todo en fase de delirio y aun así
sueño adoración sin reverencia, ahora púgil aprendiz, no tengo idea, tengo yo, tengo tiempo y mucho más; espero me valgan las cabras, sea suficiente... ¿por qué no? el temple lo es y el hambre más si cabe;
y sin embargo... insisto... si tú quisieras, ojalá quisieras.
A partir de cuántas flores considerar un ramo,
desde qué horizonte mirar más alto,
asomarse y verlo claro,
queriendo sólo ver más bello; cuando mira un niño,
es un abismo al fin del mundo,
lo más próximo a una muerte,
a vivir en un jardín de verdades,
de espantapájaros,
de hollín,
barro en las venas,
sacando el ocaso a algún día de estos y vivirlo...
La mala suerte no existe. Sí los pros y tanto contra como resquijos mi ventana colando tanto frío que duele la cara, tantas angustias que espantan todo... menos al frío.
Decidimos, paramos, andamos como conformes portadores de cierta dignidad y aire casual, seguimos quietos, no avanzamos, aquietado de mentiras.
A veces viene bien cerrar el paraguas y sentir la lluvia.
Cómo saberse ese punto, ese círculo incompleto y que de
errante sigue siendo gerundio. La poesía en un vistazo, todo un mundo de un
vistazo; descubrirse y que nada pase, ese es el ansia de cielo de camino, de
vivir en otro como si fuera tu casa.
Admíteme el desvarío y haz lo propio de atuendos y franjas
por mezclar; que de sinceridad de pega y apoyos de cisterna y viento que ni el
pelo mueve ya está todo lleno; todo sufrir cuando descubres que el trigo ya fue
paja y tus pies respiro.Volver,
paso a paso, hacia atrás, hacia el horizonte, hacia la pérdida, hacia la
pérfida certeza, perfección que en la herida retuerce recuerdo deshilado, hilvanes
torciendo el paso, aventajando al intruso. Los días se pasan felices igual que antes
de conocer al tiempo y sus destrezas; sólo a veces de puntillas, bailarina sin función,
ojos sin artes…
Tantos como se hacen lucha, se hacen como un pecado en cuarteles, en sillas, en un piso abarrotado, a más no poder, de ídolos, de paciencia imperdible, como (otro más), como ese yo desintegrando universos y verdades universales; es un intento de beber aire, de acuciar y en lo evitable, y desbarrar, en el desliz es tan obvio encontrar la piedra, hiedra y asombro, cuesta de creer, cuesta pensar, tanto encanto, tan de tan puro concebible... Así son corpóreos y esencias, entrañas y voluntad.
Cómo no pasar…? La rectitud, esos márgenes ilustrados, letra infame en pulcra escritura, perfecto grosor, suavidad de piel, y de pieles trata, y de pausas, puntos aparte y más puntos. Toda una vida en suspenso y sin extraños. Hacer del ocio vida y de ilusos un cuento. Hay finales de ensueño y otros que te arrebatan hasta eso, hasta las palmas de manos abiertas que ahora se adormece pensando en qué no fueron, a la vista de todo...
Las cosas más infinitas es lo que tienen, cautivo en su propia belleza ese aire de querer morir en cada retrato; no osar cambiar de chaqueta en verano y quemarla en invierno para dejarse ver.
Cómo no adorar esas cosas que te llenan los ojos de devoción a la nada sufriendo que todavía hay esperanzas. Y estoy hablando de cuando atardece con nubes rosas, sin sofisticaciones... sólo tiempo, oportunidad, cambiar la mirada en otro lado donde sincerarse y ser escuchado sin más; y sin nada menos. Sin pedirlo y sin saber estar a la altura, eso siempre...
Mientras caes todo va cambiando de perspectiva; también de por dentro.
Esta mano viviente, ahora cálida y capaz de asir con firmeza, si estuviese fría; Y en el glacial silencio de la tumba, hasta tal punto obsedería tus días y helaría tus noches soñantes, que tú desarías que tu propio corazón se secase, así en mis venas la roja vida podría fluír de nuevo, y tú, calmada en tu conciencia -mia mi mano, aquí está- Yo la tiendo hacia ti (John Keats)